​Pérez de los Cobos desmenuza la actuación de los Mossos durante el 1-O

|


Pu00e9rez de los Cobos

Diego Pérez de los Cobos, Carles Puigdemont, Josep Lluís Trapero y Enric Millo. Fuente: Europa Press


La declaración como testigo de Diego Pérez de los Cobos, coronel de la Guardia Civil encargado de la coordinación del operativo policial para evitar el referéndum del 1 de octubre, ha sido definitiva para que el magistrado del Supremo, Pablo Llarena, haya rechazado la excarcelación del exconseller de Interior, Joaquim Forn. Pero… ¿qué ha dicho exactamente el alto cargo del ministerio de Interior al juez del Procés?


Pérez de los Cobos relató durante su comparecencia ante el Alto Tribunal el pasado jueves una serie de actuaciones de los Mossos d’Esquadra para “conducir al éxito” la votación suspendida por los tribunales y destacó que la policía catalana realizó contravigilancias y chivatazos.


En su testimonio, reflejado en el auto de Pablo Llarena en el que rechaza la puesta en libertad de Forn, el coronel destapó que había sido informado de la disposición de patrullas de los Mossos para vigilar los movimientos y la actuación de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, lo que, según él, dio lugar a que “en muchos de los centros de votación a los que acudieron los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado” los allí concentrados “estaban ya prevenidos de su llegada”.


El alto cargo del ministerio de Interior acusó a la policía catalana de “inhibición” en aquellos puntos de votación que se cerraron al mediodía el 1 de octubre para que los miembros de la mesa pudieran comer “sin que los agentes hicieran nada para requisar el material ni para impedir la reapertura del centro en las horas de la tarde”. Y añade “como ejemplificación de la ineficacia” que los Mossos no cerraron ningún centro durante la mañana, mientras que el resto de fuerzas policiales había logrado cerrar más de 200.


Según el coordinador del 1-O “la actuación del cuerpo autonómico estuvo siempre orientada a aparentar una voluntad de cumplimiento de las decisiones judiciales, pero poniendo en marcha un plan que impedía su observancia”. 

En este punto destaca el papel esencial del exconseller de Interior Joaquim Forn, del que dice ejerció su “poder político” con el fin de “aprovechar el dominio orgánico y funcional sobre el cuerpo de agentes para conducir las actuaciones judiciales al éxito del referéndum del que dependía la declaración de independencia”.


De los Cobos declaró ante el juez Llarena que tanto la jefatura política (con Joaquim Forn como conseller de Interior y con Pere Soler como director de los Mossos) como la jefatura policial (con el majorJosep Lluís Trapero) “siempre fue contraria a que existiera la figura de coordinador policial”, nombrada por la juez del TSJC, Mercedes Armas.


En cuanto al mandato del TSJC recordó que a la policía catalana se le encomendó requisar los materiales necesarios para llevar a cabo el referéndum, así como que impidiera la apertura de los colegios electorales. Sin embargo “ante esta obligación”, dice Llarena sobre el testimonio del coronel, “los requerimientos en los días previos al 1 de octubre fueron aprovechados para desvelar el operativo policial dispuesto para impedir la ilegalidad, puesto los agentes informaban de que no podían abrir los colegios y de que el día 1 de octubre de 2017 acudirían a las 6.00 AM para comprobar el acatamiento de la orden, expresando también a los requeridos que no harían nada para impedir la apertura si había una congregación de personas que proyectara el riesgo de conflictividad”.


Pocos agentes y mala distribución por parte de los Mossos


Diego Pérez de los Cobos también cuestionó el número de mossos desplegados, como ya hizo en el Senado el ministro Zoido, por ser “totalmente insuficiente”: 7.000 agentes frente a los 11.000 de otros operativos electorales no conflictivos. Además los agentes se distribuyeron, según él, de “manera irracional”. En cuanto a la distribución dice que se encomendó el cierre a “binomios de agentes, nunca a grupos policiales en número superior a veinte y, en todo caso, sin los medios adecuados para la misión encomendada”.


De ahí el alto cargo del ministerio de Interior concluyó que tanto el haber desvelado la “pauta de actuación policial”, como “el déficit de dotación a los agentes” y “el largo mecanismo de intervención”, no permitió que “los Mossos d’Esquadra que quisieran cumplir las órdenes judiciales” pudieran hacerlo.


El largo mecanismo de intervención


El coronel destacó también el exceso burocrático del operativo para ralentizar o hacer inservible la actuación de la policía autonómica. En este sentido recordó que eran los Mossos a los que se les encomendó inicialmente la misión y que eran ellos los que debían reclamar el “refuerzo de los otros cuerpos si lo consideraran necesario”.


De los Cobos señaló que, según el proceso fijado por los mandos, se establecía que en primer lugar una patrulla tenía que comprobar que se estaba votando y observar en sus diligencias que carecía de capacidad para cerrar el colegio. La comunicación, que se tramitaba en la Sala Regional de los Mossos, que a su vez lo comunicaba al Centro de Coordinación Regional. 


Desde ahí se mandaba un “grupo de mediación para evaluar si podían pactar una solución con los congregados en el centro de votación” y si persistía el problema el Centro Regional valoraba entonces si enviaba refuerzo de la policía local. En el caso de que la policía local no pudiera cumplir con el mandato judicial se tenía que comunicar de nuevo al Centro Regional que a su vez informaba al Centro de Coordinación Global, encargado de valorar si era necesario dar traslado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil.


   El juez Llarena rechaza de nuevo sacar de la cárcel a Joaquim Forn
   Pérez de los Cobos acusa a los Mossos de facilitar la votación del 1-O
   Pérez de los Cobos, testigo de la juez Lamela por la vigilancia policial a políticos catalanes

Comentarios