Si la derecha no cambia, España tampoco

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PP



Mucho se critica al PSOE por sus actuaciones a lo largo de sus años de gobierno y otras cuestiones relacionadas con su funcionamiento interno. Pero la realidad es que cuando apareció el régimen del 78 los socialistas cumplieron con su función de 'gran' partido de centro-izquierda de corte europeo. ¿Ha ocurrido lo mismo con la derecha española? La respuesta a esto es ya más discutible.


En primer lugar en la cuestión territorial el Partido Popular ha tenido una actuación de bombero-pirómano durante décadas que pone en riesgo la integridad territorial del Estado español. El caso catalán que hoy hierve es el ejemplo más claro. La formación que en los 90 fue una muleta de Aznar, CiU, se ha transformado hoy en un grupo netamente independentista. Con el PNV el desarrollo no ha sido muy distinto. Son bombas de relojería que en cualquier momento pueden estallar. Hacer gala de un nacionalismo casposo pseudo franquista no es la mejor medicina contra otros nacionalismos.


Un segundo tema importante es un funcionamiento que podríamos tildar de caciquil en la gestión de las instituciones. En los territorios que han gobernado crecen como setas los casos de corrupción en mayor o menor medida. Da la sensación de que es un sistema normal a la hora de desempeñar las funciones de gobierno. O lo que es lo mismo: no son excepciones. España no se puede permitir tener el partido más corrupto de Europa en el Gobierno o como alternativa al mismo.


El tercer aspecto es la organización del partido. Concretamente su pétrea jerarquía. El líder no es discutido por nadie internamente. En cualquier otro lugar Mariano Rajoy hace tiempo que se hubiera visto forzado a abandonar la dirección de la derecha española tanto por sus iniciales resultados electorales como por los casos de corrupción que le han salpicado directamente. Aquí ni un antaño 'semidios' popular, José María Aznar, es capaz de discutir a quien está en la cúspide.


Mientras la derecha española no se actualice -principalmente en estos aspectos- será muy difícil que el Estado español avance hacia vías que le hagan más fuerte y le den mayor legitimidad frente a los diversos frentes internos o externos que le azotan.


El problema de España es su derecha. Y el secreto del cambio reside en, valga la redundancia, su cambio.


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