La ONU alerta de que los niños son ahora la "gasolina" de la mayoría de conflictos armados

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Fuente: Reuters


La evolución de los conflictos armados a nivel mundial ha puesto a los niños en el centro de la lucha armada, hasta el punto de que decenas o incluso cientos de miles de ellos pueden verse abocados a empuñar un fusil en aras de un conflicto que no necesariamente entienden y que termina acarreándoles, en el mejor de los casos, un estigma de por vida.


"La actual dinámica ha empujado al niño al centro del conflicto, es la gasolina de la guerra", ha asegurado la representante del secretario general de la ONU para la cuestión de los niños y conflictos armados, la argentina Virginia Gamba, quien ha alertado de que hay grupos que incluso se han especializado en utilizar a los menores como "arma de guerra".


Los conflictos, a día de hoy, están "íntimamente relacionados con el uso y abuso de los niños". Para Gamba, estas violaciones suponen la "vergüenza" de la sociedad contemporánea, igual que en su día lo fue el uso de gases sobre la población en la Primera Guerra Mundial.


La situación se agrava cuando los propios niños terminan "siendo parte ellos mismos de la violencia", como niños soldado al servicio de intereses ajenos, bien de grupos insurgentes o de fuerzas estatales. Gamba ha admitido que "es complicado elaborar una estadística" que arroje luz sobre este drama, pero su oficina recibió el año pasado información sobre 50.000 posibles casos de reclutamiento.


La ONU ha podido "verificar" 7.400 casos en los veinte contextos bélicos analizados, una punta de iceberg que ya supone un incremento en relación a los datos de años anteriores. Sólo en Sudán del Sur se ha comprobado que 1.022 niños han sido reclutados o utilizados, de los cuales más de 600 corresponden a fuerzas gubernamentales.


Siria y Somalia


Siria, que vive inmersa en una guerra desde marzo de 2011, es otro de los casos paradigmáticos de esta subida global, ya que los datos en este país se multiplicaron por más de dos en 2016. Naciones Unidas comprobó 851 casos, de los cuales 507 corresponden al insurgente Ejército Libre Sirio, 133 al grupo terrorista Estado Islámico y 54 a milicias afines al régimen de Bashar al Assad.


En el 20 por ciento de los casos verificados en Siria, los niños ni siquiera llegaban a los 15 años de edad, mientras que al menos 37 niños murieron a raíz de su vinculación directa con alguna de las partes en conflicto, según el informe presentado en agosto por el secretario general de la organización internacional, António Guterres.


Otro caso preocupante para Gamba es el de Somalia, donde el número de niños reclutados y utilizados en 2016 ascendió a 1.915, el doble que en 2015, principalmente porque se ha disparado la cifra de casos atribuidos al grupo terrorista Al Shabaab (1.206).


Esta organización, afín a Al Qaeda, obligó en septiembre del año pasado a los ancianos de la región de Galgagud a convencer a niños de que se unieran al grupo, gracias a lo cual logró reclutar a un centenar de varones, según el informe presentado por Guterres.


Gamba ha recordado que la ONU tiene identificados a 61 grupos en los anexos de sus informes como responsables de violaciones contra los derechos de los niños, entre ellos siete fuerzas estatales. En cinco de estas siete, la representante ha confirmado "muchos avances" para terminar con el reclutamiento de niños, en un pequeño paso para la concienciación global.


No obstante, también ha advertido de que la situación en ciertas zonas ha empeorado y ha aludido a la región congoleña de Kasai, donde hace menos de un año se constituyó una nueva milicia que está compuesta "en más de un 70 por ciento" por menores de edad. Un 60 por ciento de sus víctimas también tienen menos de 18 años.


Volver a la vida

Las organizaciones internacionales han logrado desmovilizar en los últimos 15 años a 125.000 niños, aunque Gamba ha apuntado que "cientos de miles" aún podrían seguir en las filas de grupos armados. La representante de la ONU ha incidido en que su condición de víctimas no expira aunque hayan cumplido la mayoría de edad como soldados.


La reinserción es especialmente complicada para estos niños, que pueden haber sido forzados a "cometer atrocidades" en el marco de su "adoctrinamiento". Así, en países como República Centroafricana, Sudán del Sur, Somalia y Malí, se han dado casos en los que estos menores "han tenido que asesinar o violar a miembros de su propia familia para demostrar que son leales".


"Es muy difícil que las comunidades comprendan que ese niño era una víctima", ha dicho Gamba, quien ha citado la violencia sexual como lastre añadido para la integración. En caso de que los niños hayan sido violados "el estigma es más grande", sobre todo en países árabes, ha añadido.


Gamba ha advertido de que las niñas son, en contextos de luchas armadas, aún "más vulnerables", en la medida en que "en la gran mayoría de los casos, por no decir todos", van a ser violadas por los milicianos, obligadas a casarse a una edad temprana o a parir hijos de comandantes. Los "usos y abusos" para ellas son "incontables".


Las tareas encargadas a las niñas van desde las labores manuales "más asquerosas" hasta cargar municiones, ejercer de informantes, matar, traficar, pisar campos minados o convertirse en bombas humanas, como se ha documentado en el caso de las acciones de Boko Haram en Nigeria y los países aledaños. Este grupo utilizó en 2016 a 4 niños y 26 niñas para cometer atentados -y en 2017 la cifra ya superaría los 50, ha apuntado Gamba-.


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