Mariano Rajoy, con las ideas claras sobre las cuentas desconocidas del Partido Popular

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Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, declara en la Audiencia Nacional por la Gürtel. Fuente: POOL


Con la cabeza alta y una sonrisa de medio lado Rajoy se sienta a la derecha del tribunal de la Audiencia Nacional que investiga la primera época de actividades ilegales vinculadas a la presunta financiación ilegal del PP (1999-2005).


Cómodo al principio ante las ausencias de los principales acusados – Bárcenas, Crespo, Álvaro Pérez y Francisco Correa – responde a las preguntas de los abogados con “claridad meridiana”. El presidente del Gobierno tiene las ideas claras sobre las cuentas del Partido Popular. Él no sabe nada de la contabilidad y su labor era estrictamente política.


A medida que avanza la declaración el popular comienza a ponerse nervioso y con cierta ‘chulería meridiana’ lanza contraataques y responde a las cuestiones de algunos letrados. Como si de una Sesión de Control al Gobierno se tratara Mariano Rajoy mantiene un tenso rifirrafe con el abogado de ADADE, Mariano Benítez de Lugo. “No parece un razonamiento muy brillante” o “se ha equivocado de testigo” son algunas de las lindezas que lanza contra Benítez.


Esta tensión con los abogados no frena la estrategia del líder del PP que salta por encima de lo que no le conviene contestar dando respuestas a la gallega. Rajoy tiene claro que no tiene nada que ver con los asuntos económicos del partido. El político asegura que sus “responsabilidades son políticas, no de contabilidad”. Por si alguien tiene alguna duda lo repite durante toda su declaración.


Mariano defiende que entre 1996 y 2003, como vicepresidente del PP, se encargó de algunas campañas pero en ninguna tuvo ninguna vinculación con el dinero. El político, a pesar de mantener que no sabe nada sobre las cuentas del PP, afirma que no ha habido una caja B, ni financiación ilegal, ni tampoco cobro de sobresueldos en negro. Sobre este último asunto alega que los diputados tenían un “complementosalarial que dejaron de percibir al acceder al Gobierno.




De la reunión con Bárcenas al “Sé fuerte”


Rajoy reconoce haberse reunido en 2010 con Bárcenas, la mujer del extesorero y Javier Arenas. El presidente del Gobierno asegura que esta reunión era algo razonable” porque respondía al interés del primero de “despedirse” tras 30 años de labor en el partido. Mariano defiende que Bárcenas le dijo que dedicaría un tiempo a defenderse y que necesitaba un despacho para dejar sus cosas y utilizar un vehículo del partido. Las reclamaciones fueron satisfechas por el gallego al considerarlas “razonables”.




El presidente del Gobierno no tiene ninguna queja sobre Bárcenas durante su trabajo como tesorero del PP: “Mientras fue tesorero nunca”. El popular destaca que cuando salieron a la luz los ‘Papeles de Bárcenas’ se enteró por los medios de comunicación. En este sentido señala que se destaparon informaciones falsas sobre él y otros políticos lo que llevó al popular a confiar en la inocencia de Bárcenas. Este es el argumento con el que se adelantaba el líder del PP a las preguntas sobre los mensajes al extesorero.


Estábamos en un contexto temporal diferente” justifica el presidente del Gobierno en referencia a los SMS. Acto seguido alega que acostumbra a “contestar a los mensajes” que le envían pero que no hizo nada por Bárcenas. En cuanto a su contenido afirma que respondió sin más y que la frase ‘sé fuerte’ no tenía “significado ninguno”, sino que se trataba de una frase que utilizó como podría haber empleado cualquier otra.




En respuesta a uno de los abogados del caso Gürtel el presidente asevera que el ‘Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos' no iba más allá y que “significa que no hicimos nada que pudiera perjudicar al partido”. En este sentido presenta como argumento que no llamó después a Bárcenas y que “en la vida uno manda muchos mensajes pero no hice absolutamente nada”.


Rajoy lanza la pelota a Esperanza Aguirre


El presidente del Gobierno declara en la Audiencia Nacional que se reunió con Álvaro Lapuerta y Esperanza Aguirre en su despacho a finales del 2004. Al igual que la expresidenta de Madrid no recuerda si en el encuentro se encontraba Luis Bárcenas. “Tengo al cabo del día 10 o 12 reuniones” justifica. En dicha reunión el líder del PP sostiene que Lapuerta citó a Arganda y Majadahonda, cuyos alcaldes populares forman parte de la instrucción como acusados por financiación ilegal, pero tampoco recuerda exactamente qué fue lo que les dijo.


El presidente del Gobierno mantiene que dejó en manos de Esperanza Aguirre el caso porque ella era la responsable política de la Comunidad de Madrid y que aconsejó a la madrileña que “se enterase de lo que pasaba” y que tomase “decisiones justas, oportunas y convenientes”. El político tampoco recuerda si Aguirre le comunicó las cartas que tomó en el asunto: “Doy por sentado que la gente cumple las instrucciones y no hay tiempo para seguimiento”.


Mariano Rajoy sus relaciones nada estrechas con Crespo, ‘El Bigotes’ y Correa


El popular presume de haber cortado las relaciones con el grupo de Francisco Correa cuando se enteró por Lapuerta de que algunos de sus proveedores utilizaban el nombre del partido en ayuntamientos madrileños. 


El entonces tesorero no podía demostrarlo pero aseguraba a Rajoy que “no le gustaba” esa situación. En ese momento el líder popular decidía romper el vínculo con las empresas de cabecilla de la Gürtel. En cuanto a Francisco Correa asegura que no lo conocía pero que en el caso de conocerlo “era de saludarlo en algún acto público”. Rajoy declara que no puede realizar esta afirmación con “total nitidez” y que no sabía que Orange Market era de su propiedad.


Rajoy no se acuerda de Correa pero sí recuerda a Pablo Crespo y a Álvaro Pérez, ‘El Bigotes’. Sobre este último señala haber coincidido con él en algún acto público “porque él llevaba esos temas en la empresa de Correa” pero desconoce la carta que éste le envió a finales de 2003 hablándole de una deuda del partido en Galicia. “Desconocía la existencia de esa deuda ni sé cómo se resolvió” alega el político popular que argumenta que “mucha gente manda cartas” y que otros suelen contestar por él porque “es imposible manejarse”.


Sobre Pablo Crespo, exsecretario de Organización de Galicia y número dos de Correa, subraya que lo conoce dentro de la normalidad política. Rajoy mantiene que en ese momento era diputado por Pontevedra y que acudía algunos fines de semana a la provincia para hacer frente a sus responsabilidades. Mariano dice que su relación con Crespo no era “nada estrecha” sino simplemente política y que no volvió a tener “ninguna suerte de relación con él” cuando éste se fue a Madrid y comenzó a trabajar para el cabecilla de la trama.


Mariano Rajoy declara en el juzgado siguiendo la estela de los anteriores altos cargos del Partido Popular. Aguirre, Álvarez-Cascos, Rato, Arenas, Acebes y Mayor Oreja se sientan en el tribunal de la Gürtel para decir que ellos no sabían nada de financiación ilegal. El líder del PP sigue este camino pero con una diferencia: él se sienta a la derecha del tribunal y no al frente del banquillo de los acusados por imagen institucional.




Desde el punto de vista judicial la declaración de Rajoy no arroja luz al caso ni tiene ninguna consecuencia para él. Políticamente todos los partidos de la oposición piden su cabeza, pero después de dos ministros reprobados no parece que las sugerencias hagan mella a un Mariano que era recibido en Génova como si hubiese vuelto a ganar unas elecciones. Los groupies de Rajoy entusiasmados y un presidente contento por su escasa contribución con la Justicia.


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