La defensa de Millet acusa al Palau de encubrir a CDC

El abogado de Montull defiende que su defendido no es el “asesino de las niñas de Alcásser”
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Palau 1


Al caso Palau ya le queda poco. En la sesión de hoy se celebraba la presentación del informe final de las defensas. El abogado de Millet, Abraham Castro, aprovechaba para cargar contra la Fundació del Palau de la Música. Castro acusaba a la institución de “ignorar cuando no encubrir” el presunto cobro de comisiones ilegales que CDC recibía de Ferrovial por medio de la entidad cultural.


La defensa de Millet señalaba directamente a la actual presidenta del Palau, Mariona Carulla, en aquel entonces vicepresidenta de la institución. Lamentaba que la entidad no acusase a CDC y en cambio pidiese más de 80 años de cárcel para Fèlix Millet, Jordi Montull y Gemma Montull. Además afirmaba que en su trayectoria no se había encontrado nunca “una causa donde las defensas confiesan algo que las acusaciones encubren”.


En este sentido Castro mantenía su desconfianza ante el hecho que desde este organismo se solicite, como acusación particular, unas “penas ejemplarizantes” para Millet y Montull cuando “sus clientes están metidos hasta las trancas en los hechos”. Asegura que se está “pidiendo el apedreamiento de la adúltera” porque ellos “tienen muchos pecados que ocultar”.


En relación a la actuación de Millet defendía que el entonces presidente del Palau había hecho cosas “extraordinariamente buenas” cuando llegó al cargo ya que la institución era “una ruina absoluta”. Justificaba el saqueo por parte de Millet y Montull al considerar el primero que se merecían, por su buena gestión, primas procedentes de las arcas de la institución. Castro argumentaba que “aquí vino su gran error” y alegaba que el acusado lo había hecho de esta forma “por pudor, por vergüenza o por desvergüenza”.


Los abogados de los Montull


El abogado de Jordi Montull, Jordi Pina, reconocía que su cliente había saqueado la entidad pero que no era “el asesino de las niñas de Alcásser” ni había “violado a nadie”. La defensa del exdirector general del Palau insistía en que lo único malo que había hecho era llevarse dinero de la institución y consideraba desproporcionadas las penas solicitadas por la acusación.


En la misma dirección iba también Jorge Navarro, letrado de Gemma Montull. El abogado se quejaba de que las acusaciones pedían para ella “penas propias de varios asesinatos” y aseguraba que su clienta había sido “un peón”, que no tenía poder para tomar decisiones y que actuaba simplemente como cooperadora.


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