​Puigdemont advierte de que se agota el tiempo para alcanzar un referéndum pactado

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PuigdemontenMadrid


Puigdemont, Junqueras y Romeva acuden a la capital española para reafirmar la posición del Govern de Catalunya sobre el proceso de independencia y la celebración de la consulta catalana. La charla bajo el título ‘Un referéndum para Catalunya. Invitación a un acuerdo democrático’ se erige como la última propuesta de la Generalitat para negociar el referéndum con el Gobierno Central.


El reloj de arena de la Generalitat para el pacto por el referéndum agota su tiempo. El encuentro celebrado en la Caja de la Música del Ayuntamiento de Madrid dura en torno a una hora en la que Romeva, Junqueras y Puigdemont por este orden defienden la necesidad del derecho de autodeterminación del pueblo catalán, y reafirman su compromiso inviolable” con el referéndum. El presidente y el vicepresidente aseguran que quieren negociar pero que si el Estado no tiene “voluntad política” la consulta se celebrará sin su apoyo.


Un tira y afloja constante que tensa la cuerda de un pacto cada día menos probable. El presidente de la Generalitat recurre a Tarradellas, al Estatut de Catalunya y a Felipe VI para presentar su reclamación como posible. Dice estar dispuesto a “hablar de todo y con todos” incluso para negociar la pregunta, la fecha, las mayorías necesarias y las agendas compartidas. “No nos levantaremos nunca de la mesa de negociación” asegura un Puigdemont que esperará las propuestas del Gobierno hasta “el último minuto de la prórroga”.



Una de cal y una de arena. Tras el tono conciliador de Puigdemont vuelve a la carga asegurando que la actitud del Gobierno central es “irresponsable” y que su “no a todo es decepcionante”. Critica que la “única respuesta” ha sido la judicialización y asegura que el “Estado no tiene tanto poder para impedir tanta democracia”. Exige a Rajoy una “operación de Estado” como última oportunidad para llegar a buen puerto y dice que si no hay una “propuesta pactada” el referéndum se hará de todas maneras.



Puigdemont subraya que “si no hay respuesta” se cumplirá con el compromiso y una vez realizada la consulta volverá a hacer una nueva propuesta. Sin embargo en esta ocasión la cosa ya no será sobre la celebración sino que irá en la dirección de "negociar la implementación del resultado del referéndum y mantener como estados la relación fraternal".


En relación a la invitación del Gobierno central a presentar su proyecto en el Congreso subraya que se trata de una “coartada para difuminar la ausencia de voluntad política” del ejecutivo estatal y que no participarán en esta trampa”, recordando que ya se la hicieron a Ibarretxe en 2005 con Euskadi. Aprovecha también la ocasión para denunciar que el Senado no les dejó un espacio para explicarse y que lo de la “cámara de representación territorial no es más que un eslogan”.


Romeva recurre al sentimiento y Junqueras a las cifras económicas


El conseller de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, apela al sentimiento en su defensa por el derecho de autodeterminación de Catalunya mientras que el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, justifica la propuesta haciendo referencia a la economía catalana que quiere cometer “sus aciertos y sus fallos” sin la intervención del Estado.


Romeva actúa con un tono más distendido. El encargado de abrir la conferencia habla de su nacimiento en Madrid para defender que el Procés no busca romper lazos afectivos entre los catalanes y el resto de españoles. El conseller asegura que el único interés del Govern es “construir puentes que nos permitan salvar las zanjas que hoy dificultan nuestra decisión”.


Con esta actitud conciliadora Romeva apela al sentimiento patriótico solicitando al Gobierno central que pacte no por Catalunya sino “por España y como apuesta de futuro”. Subraya que “España se juega su democracia en Catalunya” y que el referéndum es “una triple oportunidad para Catalunya, para España y para el conjunto de Europa”.



Oriol Junqueras se muestra más técnico y hace balance del “buen compartimiento económico” catalán señalando especialmente la inversión, la exportación y la apuesta por el sector industrial. Señala que los catalanes quieren asumir “toda la responsabilidad” sobre cuestiones económicas y políticas, y dejar de depender de las acciones del Gobierno central que él ve erróneas, pone de ejemplo la gestión de la Seguridad Social.



El vicepresidente de la Generalitat expresa que el convencimiento es tal que harán la consulta aunque haya “querellas, inhabilitaciones y condenas”. “La democracia pierde todo su sentido” si no existe “el derecho al voto” por lo que mantiene que permanecerán firmes en este compromiso. Defiende que se trata de defender un principio democrático de los votarán y de los que votarán no, “todas aquellas personas comparten conmigo muchas más cosas de las que nos separan”, y la fundamental es “la voluntad democrática de votar”.



La negociación se presenta harto complicada sobre todo cuando uno dice que sí y el otro dice que no. La ‘Operación Diálogo’ se aleja cada día más y parece ya un espejismo. El Gobierno tira hacia un lado y el Govern tira hacia el contrario. Y así todo el rato. Esta mañana Rajoy acusaba a la Generalitat de “chantajear” y “amenazar” al Gobierno con su ley catalana de Transitoriedad Jurídica. Esta tarde Puigdemont acusaba al Estado de poner “trampas” y de “perseguir judicialmente a los representantes políticos catalanes”.


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