​VOX llega al Parlament de la mano del procesisme

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Abascal (Twitter Vox)


Santiago Abascal durante la campaña de Vox en Catalunya. Fuente: Twitter Vox


En los años ochenta del siglo pasado el presidente francés François Mitterrand utilizó la estrategia de dar espacio mediático a Jean-Marie Le Pen y su Frente Nacional para restarle apoyos a la derecha tradicional francesa. Con el tiempo dicha estrategia se ha transformado en un boomerang para el sector de la izquierda francesa, que ha visto como muchos de sus tradicionales votantes daban su voto a la extrema derecha.


La política de favorecer a grupúsculos extremistas para conseguir réditos políticos inmediatos tiene esos peligros; que igual dejan de ser pequeños y aprovechan la oportunidad de insertarse en el sistema y crecer a base de mensajes simples pero que machaconamente repetidos pueden llegar a calar en una población castigada por una crisis.


Quizás un poco de esto tiene la irrupción de VOX en el panorama catalán y su segura entrada en el Parlament de Catalunya. Durante décadas se dijo que España era diferente al resto de Europa puesto que la extrema derecha no tenía cabida en sus instituciones. Y en territorio catalán eso se veía como impensable. Pues bien: ha irrumpido tanto en un ámbito como en otro.


Así VOX, una formación que en sus primeros estertores parecía que nacía ya muerta, entrará en el Parlament con una más que probable buena representación... ¿pero cómo se ha llegado a esta situación? 


Los motivos son varios, pero uno de ellos es la cobertura mediática que se le dio hace no mucho desde altavoces propios del procesisme como por ejemplo TV3. Con la estrategia de relacionar lo español con lo más extremo se dio voz a la formación liderada por Santiago Abascal en programas de prime time como FAQS. 


Que un partido sin representación parlamentaria ni ninguna clase de arraigo tuviera ese favoritismo no tenía demasiado sentido. O sí para algunos. El resultado es que en pocas horas la cámara legislativa catalana contará con diputados de extrema derecha que sin duda buscarán ese trampolín para seguir creciendo. Pero no se debería olvidar quien dio el pistoletazo de salida a esta situación cuando algunos (los que menos deberían además) se rasguen las vestiduras. 


   ​Los extremos se retroalimentan en Catalunya