​El 14F en Catalunya: sin cambios en el horizonte

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Pleno del Parlament durante la pandemia. Fuente: Parlament


La irrupción de Salvador Illa como candidato del PSC en sustitución de Miquel Iceta parece

generar en algunos la ilusión de grandes cambios en el arco parlamentario catalán y por ende en el Govern de la Generalitat. Pero los datos que ofrecen las primeras encuestas muestran poco más que variaciones en los roles de poder de los bloques en los que desde hace tiempo se divide el mapa electoral catalán.


Es lo lógico. Los antagonistas bloques procesistas y unionistas catalanes están demasiado delimitados y será difícil que se dé un trasvase de votos entre uno y otro en varios años. Pensar que un solo partido o candidato puede romper esa dicotomía suena peregrino. Lo que sí es factible que suceda es un cambio en los liderazgos de uno y otro. Por ejemplo: parece cantado que en el sector unionista el PSC tomará el liderazgo en lugar de Ciudadanos. Y quizás ERC consiga lo mismo en el suyo.


Ha surgido la ilusión de una posible alianza de izquierdas donde se reeditará el Tripartito desaparecido hace una década. Pero esta ERC no es aquella que deseaba fervientemente desplazar al pujolisme para ocupar su lugar. Bajo el liderazgo de Oriol Junqueras su fin está claro que es otro. Y en esa ecuación no entra para nada el PSC. Y tampoco la parte de los Comuns que no ven correctas las vías unilaterales. 


Con estos ingredientes es difícil que el plato final sea distinto al que se nos sirve desde hace tiempo: inestabilidad, desgaste de las instituciones autonómicas catalanas, inoperancia parlamentaria y gubernamental... deberán pasar muchas elecciones para que todo esto cambie.  


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