​Pablo Casado y su doble apuesta contra Sánchez

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Casado (RTVE)


Pablo Casado. Fuente: RTVE


Los partidos políticos en general cuando están en la oposición intentan buscar una serie de elementos claves con vistas a desgastar el Gobierno de turno para llegar a la carrera de las elecciones en una posición más ventajosa.


La inercia de estar en el poder ya comporta de por sí un desgaste natural en la formación gobernante de cara al electorado, por lo que se trata de que esa erosión sea lo suficientemente grave para poner más en aprietos al Ejecutivo. 


Pablo Casado hasta hace muy poco no había podido desplegar esta estrategia propia de todo partido opositor que se precie. Bastante tenía con intentar frenar en la derecha el sorpasso que intentaban tanto Ciudadanos como Vox.


Una vez superado este trance, con los naranjas casi eliminados y los de Abascal echados al monte y sin percibir su aliento en el cogote, ha entrado de lleno en ese camino para preparar los próximos comicios lo mejor posible para derribar a Pedro Sánchez.


El tema catalán o el venezolano parece que no habían surtido el efecto deseado, tal y como le ocurrió a Mariano Rajoy en su día con los atentados de Atocha o similares. Tocaba dar un giro al discurso como hizo el gallego en su día para llegar a la Moncloa. 


Ahí nacen decisiones como la defenestración de Cayetana Álvarez de Toledo y otras por el estilo. Por esa senda no se llegaba a ningún sitio y Vox ya jugaba en un terreno de juego donde a los populares no les interesa estar para nada; los números mandan.


Así que Casado se juega su apuesta en dos estratos. Uno de ellos son los problemas judiciales de Pablo Iglesias y Unidas Podemos. Atacando a la formación más débil del Gobierno de coalición los populares ponen en entredicho la limpieza gubernamental. Y sin nombrar a Venezuela, todo un logro puesto que Latinoamérica realmente no da de comer a nadie en España.


El segundo es el COViD-19 y sus efectos. Con la cobertura de la pandemia se pueden desarrollar múltiples temas sin necesidad de hacerse pesado con uno solo. Desde la economía, Catalunya, el paro, etc. Es un tema multiusos que sirve para un roto o un descosido en la arena política.


La prueba de esto último es la Comunidad de Madrid. Que el gobierno haya tenido que decretar un estado de alarma en esta autonomía es más fácil que ponga en el ojo del huracán a Sánchez e Iglesias que a Casado o Ayuso. Que mejoren o empeoren los números del coronavirus puede venderse tanto como un éxito de los populares como una mala gestión del ejecutivo.


El tiempo dirá si esta doble apuesta de Casado a largo plazo surte su efecto para sus réditos electorales. En este juego el tema de la comunicación se ha vuelto imprescindible y tanto unos como otros saben que vencer en ese espacio es fundamental.  



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