​La presencia del Rey en Barcelona da inicio a la campaña

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Rey Felipe VI (Casa Real1)

Felipe VI. Fuente: Casa Real

Si hace unas semanas el Gobierno de Pedro Sánchez recibía múltiples críticas desde diferentes sectores por no permitir que Felipe VI abriera el año judicial en Barcelona, la decisión de que participe en la feria BNEW, Barcelona New Economic Week, parecía ser una especie de desagravio.


El problema para el monarca ahora es que en Catalunya ya se está en campaña electoral y determinados partidos ya toman posiciones con gestos y guiños de cara a su electorado potencial para no perder votos.


Así tanto ERC, JxCat como Comuns han decidido no hacer acto de presencia es esta feria si el Rey acude, como así será. Para el régimen del 78 es sin duda un desastre que una figura de carácter simbólico en su arquitectura como es el Rey pase a estar en el centro del huracán.


Quizás ahora pueda valorarse que no fue una buena idea que el Gobierno de Mariano Rajoy pusiera a los pies de los caballos a un jefe de estado que nuestra actual Constitución no concibe como partícipe en los asuntos políticos por muy graves que estos fueren.


Con los casos de corrupción que acechan a Juan Carlos I fue una temeridad por parte del PP situarlo en primera línea de fuego. Si alguien debía haberse desgastado por los hechos del 1-O y posteriores era precisamente el Ejecutivo comandado por el propio Rajoy.


Ciertamente que las tres instituciones catalanas más importantes (Govern, Parlament y Ajuntament de Barcelona) no hagan acto de presencia ante el Jefe de Estado únicamente puede achacarse a ellas mismas. Pero también es verdad que se lo han puesto muy fácil para tomar esa decisión; es más ventajosa para los partidos de corte soberanista. 


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