​Quim Torra toma su camino deseado

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Torra Parlament 2 (Govern)


Quim Torra. Fuente: Govern


Cuando Quim Torra anunció en febrero que convocaría elecciones sin dar una fecha concreta ya demostró que iba a jugar durante un tiempo con el anuncio de la misma. No es muy normal que un gobernante anuncie el adelanto de unas elecciones sin dar al momento la fecha de las mismas.


Ciertamente al actual president de la Generalitat la aparición del COViD-19 le ha venido como anillo al dedo para justificar casi ocho meses después la convocatoria electoral. Excusarse en la pandemia no parece una justificación suficiente puesto que en Galicia y Euskadi ocurrió exactamente lo mismo y sus presidentes celebraron comicios nada más decaer el Estado de Alarma.


Quim Torra ha preferido alargar el asunto enlazándolo con la vista de su posible inhabilitación. De esta forma busca justificar, y más ante los suyos, una legislatura que ha sido un auténtico desastre. Ni los partidos del Procés están satisfechos con el candidato que les coló Carles Puigdemont para la poltrona. 


Presentándose ante el Supremo como una víctima “de la repressió de l’Estat espanyol”, Torra toma su camino más deseado (el propio de un activista fanático): el victimismo. Achacar que el tiempo que ha perdido en Madrid lo debía dedicar a la crisis sonaría cómico de no ser por el hecho de que no hacía falta que se presentara en persona ante el tribunal que lo juzga por desobediencia, no por una simple pancarta. 


Y además intenta culpar a los demás, en este caso al Estado, de lo descabellado de provocar en estos momentos una campaña electoral... como si no hubiera tenido tiempo durante estos meses donde ha gastado sus energías en el folklore de siempre. Será difícil que en unos años alguien se acuerde para algo de la presidencia de Quim Torra por mucho victimismo que quiera vender. 


   ​Quim Torra no predica con el ejemplo