​Los restos del 'pujolisme' entran en guerra

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Puigdemont y Mas (RTVE)


Carles Puigdemont y Artur Mas. Fuente: RTVE


Tras el anuncio oficial de la baja de Carles Puigdemont del PDeCAT los acontecimientos se han precipitado en los restos de la antigua CDC de Jordi Pujol con una división formal del espacio en dos siglas diferentes.


Así los seguidores del inquilino de Waterloo han seguido a su jefe a JxCAT (los actuales cargos institucionales que le deben su posición) mientras que el sector más afín a Artur Mas y la antigua Convergència han decidido seguir en el partido cuya cara es David Bonvehí.


El paso dado por Mas de no romper con el partido que había fundado no hace más que agravar un cisma que está cada vez más claro, que es una simple lucha de poder donde todos están recolocándose según su propio interés.


Puigdemont desea una formación totalmente fiel que siga sus dictados sin ninguna clase de discursión. Tampoco desea tutelas de otros. Si Mas sigue reverenciando a Pujol ni por asomo el exalcalde de Girona desea seguir sus pasos. 


Por su parte Mas, que no quiere salir de la escena política, prefiere seguir en su organización sabedor de que si rompe el carnet del partido que fundó para tapar la corrupción en CDC y se integra en JxCAT estará muerto políticamente hablando. 


Lo más probable es que Puigdemont se salga con la suya y acabe sepultando al PDeCAT como ya ocurrió con Unió en su día. Difícil lo tiene Mas, salvo milagro, de seguir pintando algo en el espacio que entregó en su día al candidato 'pata negra' independentista. La jugada evidentemente no le ha salido bien. 


   ​Blanqueando a Jordi Pujol