​Ciudadanos toma una decisión más que discutible en Catalunya

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Inés Arrimadas (Video Parlament)


Inés Arrimadas en el Parlament. Fuente: Vídeo Parlament


Esta semana saltó la sorpresa cuando Ciudadanos anunció que la candidata por Catalunya de los naranjas, Lorena Roldán, dejaba de serlo para ser sustituida por Carlos Carrizosa. Resulta curiosa tal novedad, anunciada además en pleno agosto cuando se busca que las noticias hagan menos daño, puesto que Roldán fue elegida en un proceso de primarias.


Se aduce como motivo principal que el partido liderado por Inés Arrimadas en España está buscando su unión con PP y PSC para las próximas elecciones catalanas. Y para justificar que una decisión tomada por la militancia sea ignorada de esta forma se aduce que los estatutos permiten en momentos excepcionales tomar tal decisión.


Las encuestas en Catalunya dan, en el mejor de los casos, un desplome de la mitad de los diputados al ganador de los últimos comicios autonómicos catalanes. Desde esta óptica no es ilógico que los naranjas busquen una coalición para diluir el más que probable desastre.


Lo discutible es cómo se toma la decisión y el momento elegido. Dejar de lado a la militancia no parece una buena idea. Y hacerlo en pleno agosto todavía menos. Tampoco se tienen garantías de que PSC y PP vayan a aceptar esa fórmula. Es más: tanto socialistas como populares rechazan la idea.


Así que el camino tomado por la dirección puede incluso lograr lo contrario de lo que se propone: el hundimiento de Ciudadanos a una posición irrelevante en el bastión que le vio nacer y crecer. Por lo pronto su credibilidad para los votantes ha quedado muy tocada. 


   ​Una postura coherente de Arrimadas y Ciudadanos