​La monarquía española y el nacionalismo catalán entran en barrena

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Jordi Pujol (Vu00eddeo RTVE)


Jordi Pujol. Fuente: RTVE


Durante las décadas posteriores a la aparición del llamado régimen del 78 la cuestión de la jefatura de Estado y la territorial en España parecía que había quedado solventada. Por un lado Juan Carlos I gozaba de una gran valoración y por otro Jordi Pujol capitaneaba una Generalitat que generó el llamado “oasis catalán”. 


Tras la crisis económica del 2008 ambos factores, que junto a otros crearon cierta estabilidad, se ven amenazados de un derrumbe total. Lo del nacionalismo catalán comenzó antes. Con unos líderes ineptos para continuar con el llamado “peix al cove” frente al Estado tomaron estos unos derroteros independentistas que con el tiempo se han demostrado absolutamente ilusorios. Quim Torra es el personaje que ejemplifica mejor cuán bajo ha caído el otrora poderoso movimiento pujolista.


Solamente faltaba la aparición de los casos de corrupción de Jordi Pujol y familia para darle el estoque definitivo a un espectro político que tiene en sus manos un aparato autonómico que no sabe utilizar para conseguir sus objetivos.


La monarquía española ha tomado unos derroteros parecidos. Con un Estado del bienestar devastado poco se necesitaba para señalar como culpable a la arquitectura de poder hereditario que dio como resultado el final de la dictadura del general Franco. El régimen del 78 era más juancarlista que monárquico, por lo que solo hacía falta un desliz de este tipo para que, junto a una crisis económica, se pusiera en cuestión.


La huida del conocido como Rey Emérito pone en jaque a su sucesor, que ha recibido en herencia un reino que la gente intuye ya como corrupto. Todo el sainete posterior no hace sino hundir más a una institución y hace que sea muy difícil de defender.


Así las cosas la forma de gobierno y la división territorial vuelve a planear sobre la historia de España como uno de sus problemas recurrentes. Tradicionalmente esto se solía resolver con una recentralización de todo en Madrid y en unas solas manos. Pero ahora integrados en la UE y con la globalización en danza, más una pandemia sorpresiva, esa respuesta se intuye muy complicada. 


   ​Blanqueando a Jordi Pujol