​Validez de las cláusulas suelo temporales

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Dinero bancos (Pixabay)


Fuente: Pixabay


El Tribunal Supremo el 9 de mayo de 2013 tuvo ocasión de sentar jurisprudencia sobre las cláusulas de límite mínimo a la variación del tipo de interés aplicable, más conocidas como 'cláusulas suelo'. A partir de esta sentencia varios bancos con la finalidad de evitar reclamaciones judiciales de sus clientes pactaron una suspensión temporal de su aplicación, o una rebaja en ese tipo mínimo.


Todo ello se rubricaba con la especial renuncia manifestada por el consumidor en el sentido de que no reclamaría judicialmente. Para darle forma de autenticidad y expresión real de voluntad de renuncia de acciones y la consiguiente comprensión de la cláusula suelo se indicaba al cliente que lo emitiera en documento manuscrito.


Estos contratos ahora han sido revisados por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en sentencia con fecha 9 de julio de 2020. Los magistrados han tenido ocasión de revisar e interpretar la validez de estos contratos. 


La primera cuestión que determina es que la voluntad manifestada por el consumidor para que le afecte una cláusula abusiva es válida siempre que este la consiente libremente y sea debidamente informado de la repercusión de dicha cláusula para sus intereses. Por ello la aceptación de reducción de cláusula suelo, o anulación parcial, podría ser válida siempre que pueda probarse de manera fehaciente que la decisión fue tomada libremente y con suficiente información.


Esto puede generar que muchos de los pactos de este tipo que se alcanzaron puedan considerarse como nulos al ser impugnados por el consumidor, puesto que realmente no se rubricaron con una libertad de consentimiento adecuada, sino más bien ante una presión producida por la presión del pago de las cuotas y la insistencia de las entidades financieras para evitar pleitos inmediatos.


El TJUE señala que la abusividad de la aceptación de la cláusula suelo, en modo rebaja o en modo suspensión temporal, para que sea válida necesita que sea una cláusula debidamente negociada por las partes. Por ello si el acuerdo está confeccionado por la entidad no es válido, e incluso si es manuscrito por el propio consumidor pero dictado por el banco tampoco sería válido. Debe probarse una verdadera negociación individual.


Sobre el tema de la renuncia a emprender acciones legales los magistrados se muestran más contundentes: un consumidor jamás puede comprometerse válidamente a renunciar en el futuro a la tutela judicial. Por tanto este tipo de acuerdos son nulos de pleno derecho. 


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