Laura Borràs y la costumbre de taparse con la bandera

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Laura Borràs (JxCat Vídeo)

Laura Borràs



Históricamente algunos políticos que han sido investigados por posibles causas de corrupción han utilizado la estrategia de intentar desviar la atención con terceras cosas que nada tenían que ver con el tema pero que servían de maniobra de distracción para tener entretenida a la opinión pública con otros temas.


La patria, personificada hasta la extenuación por la ideología nacionalista, es una de esas figuras que valen para un roto o un descosido. En Catalunya específicamente le sirvió a Jordi Pujol para zafarse a principios de los ochenta del tema Banca Catalana. Y le dio chance para ser una figura política con derecho a dar consejos morales a sus conciudadanos hasta cuando en el 2014 le dio por reconocer que tenía dinero fuera sin declarar. 


El Procés también parece que es una buena coartada para tomar estos caminos de la impunidad en la gestión de lo público. Y Laura Borràs, actual diputada en el Congreso, ha decidido taparse con la bandera en vez de demostrar su verdad. Porque dice que la tiene. Pero cree que no debe demostrarla como cualquier hijo de vecino ante un tribunal por algún tipo de confabulación que solamente ella ve.


Esta semana únicamente se votó en la cámara baja quitarle la inmunidad para que respondiera ante los tribunales por un presunto caso de corrupción que ella niega. Ni el Poder Judicial o la Guardia Civil se le han tirado encima ni nada parecido. Pero ella y su entorno están vendiendo ese "producto" a la sociedad catalana. 


La investigación, instada por la Fiscalía y en manos de los Mossos al principio (que fueron despojados de la misma precisamente porque Borràs declaró en público que su compañero en el Govern de Interior, Buch, le informaba de como iba el tema), tiene una serie de pruebas bastante concluyentes y hechas públicas que la política niega y califica de montaje. 


El lugar adecuado para demostrar eso es un juzgado, pero en vez de eso se ha decidido poner toda la maquinaria propagandística en marcha, lo cual resulta bastante sospechoso para alguien que tiene tan claro que es inocente. El tiempo dirá. 


   ​Blanqueando a Jordi Pujol