​Presentar alegaciones ante Hacienda puede ser contraproducente

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Hacienda


Fuente: Agencia Tributaria


Hacienda siempre antes de imponer una sanción o dictar una liquidación concede al obligado tributario el pertinente trámite de audiencia, con la  posibilidad de consultar el expediente administrativo. No obstante, algo tan aparentemente inocente como la presentación de un escrito de alegaciones puede tornarse en un perjuicio para los intereses del contribuyente. 


Y ello es así puesto que la presentación de alegaciones en las que se advierta la existencia de cualquier defecto formal sólo acabará sirviendo para que la AEAT tenga la posibilidad de corregir los errores que se le advierten. Y estos argumentos ya no podrán formularse ante el Tribunal que tenga que resolver el recurso que se plantee tras dictarse la liquidación por Hacienda.


Por ello en estos supuestos lo más útil es no hacer alegaciones ante la Administración Tributaria y plantear dichos motivos directamente ante el órgano encargado de la revisión del acto administrativo, ya fuere el Tribunal Económico-Administrativo, Juzgado de lo Contencioso o Tribunal Superior de Justicia. 


Las alegaciones pueden ser un buen instrumento en los casos en los que se observe que los errores del acto administrativo fueran tan graves que los argumentos esgrimidos pueden ser directamente estimados por la AEAT.


Otro motivo sería el destinado para la presentación de cualquier prueba evitando así que la posterior presentación de dichos documentos pudiera ser cuestionada ante el órgano que dilucide la pertinencia del acto administrativo.  


Pero fuera de estos dos casos habría que valorar si es positivo utilizar un instrumento que la mayoría de veces beneficiará a Hacienda y no al obligado tributario.


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