​La Generalitat vive entre el victimismo y la ocurrencia

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Torra (Rubén Moreno Govern)


Quim Torra. Fuente: Rubén Moreno/Govern


En estas semanas de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 las distintas administraciones que forman el Estado español se han visto sobrepasadas. Acusaciones de falta de previsión, de mala gestión... muchas quejas son fundadas y otras no tanto... pero pueden llegar a tener más o menos lógica.


En lo que respecta al Govern de Catalunya tan solo se puede decir que su victimismo e inoperancia, marca de la casa desde que el Procés entró en su fase aguda y orilló cualquier utilidad por parte de la Generalitat para su ciudadanía, han quedado bien patentes. Estas semanas sus diferentes miembros, principalmente los que tienen responsabilidades en la crisis del coronavirus, han quedado bien retratados.


Desde la ocurrencia de hoy del conseller de Interior, Miquel Buch, por convertir el uso de las mascarillas en obligatorias, hasta el decreto del día 13 de marzo donde se permitía incluso la apertura de discotecas para a las pocas horas soltar la 'matraca' constante del “confinament total” o el “tanquem Catalunya” del que nadie ya se acuerda.


Buch ahora propone una medida que sabe bien el Gobierno central no contempla... igual que cuando reclamó el cierre de aeropuertos y puertos... al final se puede ser mal pensado y creer que lo hace con toda la intención de atizar su conflicto preferido... esperemos que no.


En realidad Quim Torra y los suyos no han mostrado más que un tránsito constante entre el victimismo y la ocurrencia inesperada. Quizás sea para tapar con una cortina de humo sus propios pecados, que cada vez parecen ser más graves.


Como por ejemplo si confinar el área de Igualada fue buena idea, lo cual se discute cada vez más a tenor de las informaciones que van saliendo. O la deficiente gestión de las residencias de ancianos, que quizás les lleve a terrenos inestables de responsabilidad penal. Igual que la discutible y famosa 'criba de la UCI' para pacientes de más de 80 años... arenas movedizas en el terreno de la inconstitucionalidad (tanto hablar de derechos humanos para acabar así).


Una vez que acabe esta crisis habrá que pedir las correspondientes responsabilidades políticas... y también judiciales. Lo visto hasta ahora no se puede tapar con lamentaciones y ocurrencias. 


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