​El Gobierno de Sánchez tiene tres frentes abiertos

|


Pedro Sánchez (Moncloa)


Pedro Sánchez. Fuente: Moncloa


El Ejecutivo de Pedro Sánchez no tan solo debe ahora hacerse cargo de la crisis sanitaria. También del Procés y de la derecha española.


Cuando Sánchez anunció el pasado 14 de marzo que decretaba el estado de alarma parecía que su única lucha sería contra el Covid-19. Pero a las pocas horas ya se vio que desde el nacionalismo catalán comenzaban a surgir ciertos gestos que anunciaban un incipiente nuevo frente que se sumaba al que debía ser el principal y más importante.


La deslealtad institucional, e incluso ética, del Govern de Quim Torra y todo lo que rodea al Procés cada vez es más patente y notoria. Incluso han llegado a intentar tapar sus propios errores, que son evidentes y objetivamente demostrables (como en el caso de las residencias de ancianos o el papel del ejército), con el tradicional victimismo del que hacen gala desde hace ya demasiado tiempo. Han dejado claro, siendo bastante suaves, que sus objetivos políticos están por encima de la salud de los ciudadanos.


Sin embargo, un tercer frente comenzó a surgir no hace mucho. Uno que los primeros días de la crisis no se esperaba a tenor de las declaraciones realizadas por unos y otros de apoyo al Ejecutivo de Sánchez hasta la crisis: el del Partido Popular y Pablo Casado. Que Santiago Abascal y Vox jugarían ese papel desde el extremo de la derecha parecía claro desde el primer minuto. Pero no así de un partido con sentido de Estado como debería ser el PP.


Así una crisis sanitaria donde todas las instituciones y partidos deberían formar un frente común se ha transformado en un escenario más de la batalla partidista e ideológica entre unos y otros. Y esto no habla muy bien de la clase política española, a la que sin duda superan sus ciudadanos con su comportamiento durante estos días.


La insólita pinza que procesistas catalanes y derecha española están realizando sobre el Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos, en un momento hecatombe sanitaria sin precedentes y con una crisis económica peliaguda en el horizonte, puede ser un arma de doble filo ante la población para ellos en el largo plazo. Por suerte hoy la ciudadanía puede saber rápidamente quien quiere solventar sus problemas y quien busca aprovecharse de ellos. 


   ​Torra y el Procés siguen a lo suyo