​Sánchez prepara un septiembre de infarto

|


Pedro Sánchez (Moncloa)


Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones. Fuente: Moncloa


El mes de agosto ha estado discurriendo por el sendero que Pedro Sánchez y los suyos han querido. Tras un julio con una investidura fracasada el líder del PSOE ha preferido mantenerse fuera de los focos para preparar los diversos asaltos que tendrá que afrontar en septiembre. 


El tema es que el noveno mes del año será así precisamente porque Sánchez ha querido que sea de esta forma. Si Unidas Podemos ha realizado algún movimiento, como el comunicado de la semana pasada pidiendo reanudar las negociaciones donde se quedaron, este ha sido estéril precisamente por la propia voluntad de los socialistas ignorándolo.


'A río revuelto ganancial de pescadores'. Esa es la estrategia de Sánchez para este mes de septiembre que será de infarto. Y no solo por el nuevo intento de investidura, también por la llegada de fechas claves en el conflicto catalán y la sentencia a los líderes del Procés.


Sánchez ha demostrado que se mueve bien en ecosistemas políticos a punto de estallar. Lo demostró con su vuelta a la secretaría general de su partido tras ser defenestrado y en la moción de censura a Mariano Rajoy


Su estrategia busca sencillamente quedarse en la presidencia el máximo de tiempo posible. Y si para ello sus actuales 123 diputados son insuficientes no tendrá problema en enfrentarse a unos nuevos comicios y afrontar una pantalla distinta a la actual. 


Ni Pablo Iglesias ni la derecha a la que ha pedido la abstención entran en esa ecuación de poder. Sánchez cree firmemente que en el actual escenario con su actual mayoría merece gobernar. La 'italianización' del modelo político español ha generado este terreno de juego que se ha convertido en un barrizal. Y Sánchez piensa jugar en él sin el menor problema.


   ​La falta de Gobierno hace temblar a la economía