​Puigdemont está triste y lo ve todo negro

|


Puigdemont 26M (Vídeo Puigdemont)


Puigdemont, expresidente de la Generalitat. Fuente: Vídeo Puigdemont


Hasta hace unos meses Carles Puigdemont parecía un triunfador. Bien masajeado por personajes como Toni Comín o el súper abogado Gonzalo Boye se sentía cual Julio César tomando la Galia. Pero con el paso del tiempo y varias jugadas maestras con menos éxito que una escopeta de feria está ahora muy triste.


Según mentideros de Waterloo el inquilino de la famosa mansión -no confundir con la de Playboy- vive unos momentos depresivos merced a diversos reveses que no le servirían para coger la baja, si trabajara, pero sí para llorarle a sus amigos más cercanos.


El 'president legítim del poble escollit' teme que nada más caer la sentencia contra los que no se metieron en el maletero de un coche para irse a Bélgica se active el proceso de extradición por parte de España. Y es posible que esta vez se haga efectiva.


Los palos que le han dado en la justicia europea han dejado en agua de borrajas los procesos de Alemania o Bélgica a partir de los cuales pudo vender a los suyos unas hipotéticas victorias. Por otra parte sus aliados belgas tienen ahora menos poder que Mariano Rajoy y encima las instituciones europeas seguirán dirigidas por gentes contrarias al Procés, con Borrell encima entre ellos.


Solo le faltaba que quien le calentaba la silla, el simpático Quim Torra, dejara de ser su Monchito particular y empezara a realizar movimientos para ser el gran timonel del nacionalismo catalán. Esta puñalada no se la esperaba pero el embajador de la Ratafia le ha salido rana. 


Con un escenario donde hay una lucha interna para controlar el espectro pospujolista del PDeCAT, al que se ha sumado Artur Mas, Puigdemont cada vez está más solo y aislado cual abuelito de Heidi con sus cabras. La cosa no pinta bien.


   ​Puigdemont, el botifler