​La debilidad del bipartidismo no cambia a los partidos

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Sánchez y Casado (Vídeo PSOE)


Pedro Sánchez y Pablo Casado. Fuente: Vídeo PSOE


Hasta el año 2015 dos de las características del sistema político español eran que había dos partidos prominentes y una fuerte jerarquía interna en cualquiera de las organizaciones políticas que pululaban por el mundo.


Con la irrupción de otras fuerzas en el Congreso de los Diputados aquel año, concretamente Podemos y Ciudadanos, parecía que estos dos elementos iban a sufrir unos cambios radicales y se iba a democratizar la vida política española. Pero eso no ha ocurrido totalmente.


El bipartidismo se ha visto debilitado, que duda cabe, pero los dos partidos que protagonizaron la  vida política española, PP y PSOE, han resistido las acometidas y han logrado sobrevivir como fuerzas, cosa que en el resto de Europa no ha ocurrido. Pero sí que es cierto que son más débiles que antaño. 


Otro asunto es el de la férrea jerárquica interna de los partidos españoles. Aquí más que cambiar se ha vuelto incluso más pétrea de lo existente en el pasado. Y el motivo es que la disensión interna que aparece en épocas de cambio ha tenido que ser atajada sin piedad por el líder de turno. 


Los ejemplos son variados y se dan en todos los partidos. La vuelta de Pedro Sánchez a la Secretaría General supuso que el actual presidente tuviera que hacer 'limpieza' con los que le habían echado. Pablo Iglesias tuvo que actuar contra los 'errejonistas' para mantener su liderazgo. Albert Rivera ha purgado su formación con las constantes bajas. Y la semana pasada Pablo Casado conformó una nueva ejecutiva con gente totalmente afín.


A diferencia del sistema de partidos de EEUU en España se apuesta por un sistema centralizado en la figura del líder, más propio del sistema europeo. Así los fuerzas políticas pasan a ser el cortijo de unos pocos donde los militantes son poco menos que ovejas. Mientras esto no cambie la calidad democrática del sistema español será bastante baja.


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