​La falta de Gobierno hace temblar a la economía

|


Sesión constitutiva Congreso (Congreso)


Sesión constitutiva del Congreso. Fuente: Congreso


España lleva ya tiempo con serios problemas de gobernabilidad. En cifras macroeconómicas eso parecía no afectar a la marcha de la economía, pero ha habido dos momentos en el último año donde la ausencia de un ejecutivo fuerte se ha notado.


El primero fue en primavera de 2018, donde con un petróleo a un precio elevado y la amenaza de subida de los tipos de interés por parte de los bancos centrales la economía española se vio fuertemente afectada y se desaceleró. 


El 'Gobierno Rajoy' estaba en las últimas y era incapaz de estar pendiente de estos sucesos para tomar medidas ante los primeros síntomas. Precisamente fue la época de la moción de censura de Pedro Sánchez que le llevó a la Moncloa. Un nuevo ejecutivo que acabado de aterrizar se encontró con esta amenaza para la economía española.


La suerte fue que la amenaza se diluyó al bajar el precio del crudo y al alejarse el fantasma de la subida de tipos. Curiosamente en el segundo trimestre de este año, con estos dos datos igual, España se ha visto nuevamente golpeada en su economía por el tsunami provocado por la guerra comercial desatada por Donald Trump contra China.


Realmente todo el viejo continente se ha visto afectado por ser Europa un territorio conjunto, principalmente Alemania, eminentemente manufacturero. Y ese sector es el que a nivel mundial más sufre ante un conflicto comercial como el desatado entre las dos grandes potencias mundiales.


Ante esta nueva crisis que se ha notado tanto en los datos del PIB como del paro convendría tener un Gobierno con suficiente fuerza para tomar medidas encaminadas a paliar sus efectos e incluso revertirlos. Pero tras la investidura fallida sus señorías están en otros temas y un Gobierno en funciones no es suficiente para estos menesteres.


El problema es que de no actuarse rápido la recuperación tras el bache puede ser mucho costosa que con un ejecutivo a pleno rendimiento que hayan hecho los deberes. La inestabilidad política puede contaminar la economía y convertirse en una bomba de relojería.   


   ​Toni Comín vive en una galaxia paralela con su discurso chulo-piscinas