​Toni Comín vive en una galaxia paralela con su discurso chulo-piscinas

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Toni Comín (CCMA)


Toni Comín, exconseller de Salud huido de la Justicia española en Bélgica.Fuente: CCMA


En Madrid JxCAT y ERC están de uñas y no paran de lanzarse dagas malayas los unos a los otros. En Barcelona Pere Aragonès pasa de Quim Torra olímpicamente. Se huele la ruptura entre ambos socios y el Procés parece ya una quimera para cualquier persona que no venga de otra galaxia muy lejana. O para un interesado que necesite llenar la alforja cada mes sin sudar ni una gota. 


No sabemos a qué grupo pertenece Toni Comín. Pero el discurso que dio ayer por videoconferencia a los seguidores de Súmate, aquella asociación donde estaba Gabriel Rufián en busca de la 'paguita' y de la que ya no se acuerda ahora que la tiene, sobre la desobediencia no es terrícola. Ni siquiera marciano. Es de más allá de los confines de la Galaxia.


Según el militante de más partidos políticos que un jugador de fútbol de clubs, deben ahogar económicamente al “adversari” con una “acció massiva” que, perdonándonos la vida eso sí, debe ser “pacífica”. Viene a ser un sucedáneo de lo que Oriol Junqueras propuso antes del Referéndum de parar la economía unos cuantos días. Pero en aquel momento podía tener algo de sentido. Ahora suena más cercano al timo de la estampita.


O igual se refería a sacar el dinero de los bancos de golpe. O a comprar solo pizza Tarradellas y en Bonpreu. Seguro que es algo brillante que algún día desvelará a los simples mortales que no sabemos desplegar la técnica de las jugadas maestras.


Resulta curioso que alguien que se marchó a Bruselas a las primeras de cambio pida a los demás que sean poco menos que unos Rambos sin metralleta. Y que hable con ese lenguaje bélico sin ponerse rojo como un tomate cada vez que intenta dar la imagen de persona valiente.


Toni Comín tiene un discurso chulo-piscinas totalmente incoherente con sus actos de los últimos tiempos. Lo preocupante es que todavía alguien lo escuche y se lo tome en serio. Igual es que les gusta vivir engañados.


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