​Torra le hace la pelota a Trapero

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Trapero (Gencat)


Josep Lluís Trapero, exjefe de los Mossos. Fuente: Gencat


La alusión que hizo el president Quim Torra a Josep Lluís Trapero, exjefe de los Mossos, en su comparecencia en el Parlament llamó la atención a propios y extraños. El Major parecía que había salido de los corazones de los procesistes cuando declaró ante el Tribunal Supremo en la causa contra los líderes del Procés.


No gustó su pobre heroísmo y poco a poco dejó de estar en las fotos de las cuentas de Twitter y en los comentarios que lo vanagloriaban con el famoso “pues bueno, pues vale, pues adiós”. Dejó de ser como aquel póster de un grupo de pop famoso para un adolescente. 


Ya no servía. Ya no era el de aquella foto en el verano azul de Cadaqués, donde en casa de Pilar Rahola cocinó una jugosa paella para deleite de Carles Puigdemont y cia. Se acabó el ídolo y se intentó que pasara al olvido antes que cargar contra su persona para que no se viera que glorificarlo tanto igual no había sido otra jugada maestra del Procés.


Pero hete aquí que Torra el otro día desempolvó su memoria y lo sacó a colación sin venir a cuento para hacer una alabanza de su papel durante el atentado que asoló la Rambla de Barcelona en verano de 2017. ¿Y este peloteo a que venía?


Conociendo que Torra y los suyos no hacen ningún movimiento que no busque un beneficio el peloteo puede deberse, según los mentideros, a dos motivos. El primero sería seguir con el relato de levantar la sospecha de que el Estado español estaba detrás del atentado con el afán de frenar el referéndum y el Procés. Era una manera de vender, cosa muy discutible, que la Generalitat lo había hecho todo bien. 


El segundo es que la causa contra Trapero que se juzgará en la Audiencia Nacional se va aproximando. Es el 20 de enero de 2020 y al Major le piden 11 años, que no es moco de pavo. Si le da por empezar a largar cosas y tirar de la manta, lo cual viendo su papel ante el Supremo no es descabellado, el asunto se puede poner muy feo de cara a una opinión pública catalana que, según muestran las encuestas, cada vez duda más de la independencia pronosticada por el Procés y de todo su fanfarria.


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