​Pedro Sánchez es quien fracasa

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Pedro Sánchez, líder del PSOE. Fuente: Moncloa


A principios de los noventa Felipe González se vio obligado a pactar con CiU tras perder sus eternas mayorías absolutas. José María Aznar hizo lo mismo en su primera legislatura, asociándose con a quien los suyos le decían debajo del balcón de su victoria en Génova “Pujol, enano, habla castellano”. Lo mismo le sucedió a José Luis Rodríguez Zapatero en sus dos mandatos.


Es el candidato a presidir España quien tiene que mover ficha para llegar o seguir en la Moncloa. Él es el único responsable de lograrlo o no. De la victoria o el fracaso. Por mucho marketing político que se use, por mucho que se quiera lanzar las culpas a los demás, es a quien encarga el Rey formar gobierno el único que tiene en su mano materializarlo o no.


Hoy Pedro Sánchez es quien ha fracasado. Y nadie más. Sus negociaciones con unos y otros han demostrado ser estériles. Primero por comenzar a negociar con Unidas Podemos, dejarlo después para intentarlo con Ciudadanos (o incluso PP) y en último tiempo intentarlo nuevamente con los morados con el reloj encima de su cuello como una guillotina.


Si esto último de tensar la cuerda hasta el final era para que Pablo Iglesias cediera ha demostrado ser un absoluto fracaso. Era Sánchez quien debía adaptarse al nuevo escenario político donde el bipartidismo es débil y se necesita la ayuda sustancial de terceros. No interpretar eso es un error de proporciones mayúsculas.


Si Sánchez cree que con nuevas elecciones mejorará la situación del PSOE es que no ha entendido que la época de las mayorías absolutas o suficientes ya terminó. Con poco más de 120  diputados no puedes exigirle a los demás una investidura casi gratuita y sin ninguna contrapartida. Porque no te la van a dar. Y no ver eso es un fracaso de Pedro Sánchez y de sus asesores.


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