​Pedro Sánchez se lo pone en bandeja a Pablo Iglesias

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Pedro Sánchez (PSOE)


Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones. Fuente: PSOE


Cuando Pedro Sánchez calificó ayer a Pablo Iglesias como “el escollo principal” para formar un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos no daba la sensación de que fuera a desencadenar la respuesta que se ha encontrado veinticuatro horas después. 


Parecía más la declaración de alguien que ya daba su investidura como fallida y que quería justificar ante la opinión pública sus decisiones para colocarse en la mejor posición posible en la parrilla de salida para unas nuevas elecciones generales.


Pero hete aquí que se ha encontrado con la respuesta inesperada de un Iglesias que no ha dudado en poner su cabeza a cambio de un ejecutivo de coalición con un Consejo de Ministros proporcional a los resultados de los dos partidos. Precisamente lo que Sánchez no quería desde el principio de esta historia. 


Si nuevamente el líder del PSOE dice que no... ¿cómo se lo explicará a la opinión pública? ¿A quién le echará la culpa ahora si se están cumpliendo sus deseos? ¿Ha sido una buena idea personalizarlo todo en la figura del líder morado? Pues a primera vista parece que no.


Aunque Iglesias quede fuera nominalmente se ha reservado la facultad de seleccionar a los miembros de su equipo que entrarán en el gabinete. ¿Cree de verdad Sánchez que por no ser Iglesias vicepresidente o ministro no tendrá un control efectivo sobre los mismos? ¿Un gobierno de coalición es mejor sin Iglesias que con Iglesias como corresponsable de las decisiones?


Es más, quedando fuera del gobierno el líder morado incluso de beneficia puesto que su figura no quedará desgastada en el día a día de la gestión, precisamente lo contrario de lo que le ocurrirá a Sánchez en cuanto comience a tomar decisiones.


Quizás el presidente en funciones debería haber citado más elementos además de señalar a Iglesias durante la entrevista como principal dificultad en las negociaciones, porque precisamente esa es la idea que le quedó a la ciudadanía tras sus declaraciones. Se lo puso en bandeja al líder morado y éste no ha desaprovechado la ocasión para lograr lo que realmente quería más allá de los nombres: un Gobierno de coalición donde su partido tuviera capacidad de decisión.


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