​El aparato mediático bipartidista recrudece su presión

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Pedro Sánchez y Pablo Casado. Fuente: CCMA


La entrada en escena de dos nuevos partidos a nivel estatal en 2015, Podemos y Ciudadanos, y de un tercero en este 2019, Vox, han sido síntomas claros de que el Régimen bipartidista del 78, donde PSOE y PP se repartían la Moncloa, estaba en crisis. 


Pero a diferencia de otros lugares de Europa eso no ha comportado que sus actores principales desaparecieran del mapa. Ha habido dos esferas sociales que les han permitido sobrevivir aun habiendo perdido el monopolístico turnismo de poder gobernar sin demasiadas ataduras durante décadas. 


Una de ellas es el poder territorial, donde tanto socialistas como populares han conseguido seguir siendo predominantes sin que parezca que ello vaya a cambiar en los próximos años. El otro es el de los medios de comunicación, donde siguen siendo los campeones de unos u otros sin que las nuevas formaciones hayan logrado hacerse con el 'patrocinio' de uno de los grupos de comunicación influyentes en España.


Y la importancia de esto último se está viendo estos días. Las presiones mediáticas que están recibiendo los de Pablo Iglesias, Albert Rivera y Santiago Abascal por parte de un grupo u otro muestra a las claras que la mayoría de los medios de comunicación españoles siguen operando como si el bipartidismo aún estuviera vigente.


Con esa idea da la sensación que las nuevas formaciones tienen que plegarse a los designios de los de Pedro Sánchez o Pablo Casado no se sabe muy bien por qué. Algunos lo llaman “interés de Estado”, otros para “garantizar la gobernabilidad”... pero la realidad es que los todavía partidos mayoritarios desean seguir detentando el poder cediendo en lo mínimo. 


España está en un escenario distinto al de hace nueve años. No ver eso es llevar al país a la inestabilidad perpetua. El actual mapa político obliga a todos a llegar pactos sí o sí. Y en ese todos sin duda están también incluidos PSOE y PP, que deben ceder como nunca antes lo habían hecho. Las presiones no les harán escapar de esa realidad.


   ​Las presiones de Pedro Sánchez no funcionan