Las puñaladas en el seno del Procés llevan a una guerra civil 'indepe'

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Torra Pleno (Parlament)

Quim Torra, presidente de la Generalitat. Fuente: Parlament


Ya llevamos unas semanas observando que la relación entre JxCAT y ERC no pasa por su mejor momento. Pero tras las diversas elecciones celebradas, y los consiguientes pactos para hacerse con esta poltrona o aquella, han devenido en unas puñaladas traperas que ríanse ustedes de las que le dieron a Julio César, bajo la estatua de Pompeyo, Bruto y la chavalada senatorial que le acompañaba.


Arrebatar la alcaldía de Sant Cugat a los exconvergentes les sentó a estos como un café con sal. Así que ya hacía tiempo que los que antes tenían la foto de Pujol en sus despachos tenían el puñal bien preparado para tomarse su buena venganza. Y el reparto con el PSC de la diputación de Barcelona ha sido el momento idóneo. Hoy en ERC estaban llorando como magdalenas por este tema. 


Pero no todo se circunscribe a 'un quítate tú que me pongo yo'. Si uno se mira un rato las cuentas de Twitter de Joan Tardà o Gabriel Rufián se dará cuenta de lo tensa que está la cosa. Al primero lo pusieron fino cuando deslizó que habría que adelantar elecciones. A Quim Torra le dio un soponcio y el precio en el mercado de la Ratafia sufrió una subida que ni la del petróleo. Mucha gente come de ahí y tampoco es plan de tener prisas.


A Rufián con el tema de la lengua lo han puesto en una lista especial para "castellans", "traidors", "botiflers" y gente de mal vivir. Una lista que gustaría mucho a la Ferrusola o cualquier mujer de buenas costumbres que todavía quede por ahí y que no tenga 'ni cinc', pero mucha manía a los que son del pueblo de al lado.


El chavalín de Santa Coloma se atrevió a criticar el 'Manifest Koiné', que es un texto muy majo que pone verde hasta a los mudos por no hablar catalán, y a ensalzar a Rosalía, que canta en castellano y por eso no es una catalana pura como la nieve de la Andorra donde algunos guardaban las herencias del avi u otros estalvis


Así que la guerra civil (otra más) indepe está más que servida. Los de ERC se relamen pensando en su puñalada final, que no es otra que enviar a Torra a editar otra vez libros que no lee ni su gato o montar una empresa de distribución de Ratafia, cebolla lleidetana y productos diversos que surten la mesa de cualquiera a diario.


En JxCAT lo saben muy bien y ya están pensando en cómo asestar ellos la siguiente. Tan previsible está la cosa que Carles Puigdemont será la cara visible de las elecciones autonómicas sin ninguna clase de dudas. Será la jugada maestra II, parecida a la del 21-D de 2017. El inquilino de Waterloo y Toni Comín se están hartando estos días de parecer Marco y su mono Amelio dando vueltas por Bélgica y sus fronteras colindantes sin mucho éxito europeo. La guerra está cerca y lo saben. 


   Las estrategias en JxCAT con Sánchez se dividen según la situación procesal