EDITORIAL

El aparato mediático conservador se pone en marcha contra Vox

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Santi Abascal (Twitter Abascal)


Santiago Abascal


Poco tiempo ha durado el idilio entre los medios de comunicación españoles con la formación de Santiago Abascal. Justamente el necesario para que Vox pusiera en jaque el gobierno autonómico del PP en Murcia y amenazara la gobernabilidad de Madrid en el ayuntamiento o la investidura en la comunidad.


Esta vez la presión mediática que ha sufrido Ciudadanos por parte de ese sector de los mass media, junto al de los más proclives al pacto de los de Albert Rivera con el PSOE para garantizar la estabilidad que les interesaba, se ha tornado hacia la formación de extrema derecha con una virulencia incluso sorprendente.


“Con las cosas de comer no se juega”, deben pensar los mandatarios de esos medios de comunicación, cuya supervivencia depende en buena parte de las subvenciones que reciben de diversas administraciones públicas. Y concretamente en el sector conservador la plaza de Madrid es muy importante para ese fin.


Así que una formación sin apoyo mediático que fue recibida con indiferencia o simpatía condescendiente por el pacto andaluz, ahora se ha transformado en un demonio contra el que cargan los que hasta no hace mucho los agasajaban o entrevistaban casi con afecto.


Solo hay que ver las opiniones hacia sus principales dirigentes desde diversas páginas de diferentes diarios o los programas radiofónicos del espectro político conservador de este país. Si Vox apoya al PP cuando sea necesario no hay ningún problema, pero de lo contrario se les trata como a los enemigos más acérrimos.


Toda esta situación le ha venido muy bien a Rivera y los suyos, que consiguen así ganar oxígeno frente a la asfixia constante de estos días por su voluntad de no pactar con el PSOE en ningún lugar. También les va bien para que su relato de que no pactan con la extrema derecha no se desmorone por la cruda realidad que indica exactamente lo contrario.


Así que Vox será ahora quien deberá intentar zafarse de los que hasta hace poco eran lo más parecido a sus amigos desde la profesión periodística, pero que ahora ya no lo son tanto. Si apoyan a los gobiernos populares las cosas volverán a la normalidad, pero como se les ocurra forzar una repetición de elecciones en Murcia o Madrid que se preparen para recibir fuego de artillería desde todas las posiciones y a discreción.  


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