​La Generalitat miente con su tesorería

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Torra Parlament (Parlament)


Quim Torra, presidente de la Generalitat. Fuente: Parlament


No hace pocas semanas el Govern de Quim Torra se quejaba de que tenía limitaciones económicas para realizar inversiones debido a que no se habían aprobado nuevos presupuestos y se debía realizar las labores de gobierno prorrogando los antiguos.


Que la actividad de Torra y los suyos es prácticamente nula no hay que ser un lince para descubrirlo. Si ya con los ejecutivos de Artur Mas y Carles Puigdemont esa parálisis gubernamental se fue acrecentando al calor del conflicto con el Estado por el Procés, con Torra se ha llegado a la cumbre de la inoperancia


Pero en los últimos días hemos descubierto que si bien no hay tesorería para acometer grandes inversiones o sostener el gasto público de lo más básico como educación o salud, sí la hay para otros menesteres de carácter más folklórico.


La reapertura de las mal llamadas embajadas son un buen ejemplo de ello. Es difícil de entender que con unas finanzas en crisis Torra y los suyos se atrevan a destinar un solo euro al proselitismo de sus ideas secesionistas. 


Deberían explicar a la ciudadanía catalana como es posible que cada vez que deben realizar un pago se escuden en su maltrecha economía y sin embargo no tengan ningún problema en subirse el sueldo, crear cargos inservibles remunerados o abrir caras instalaciones en el extranjero para continuar con un desafío al Estado que ya ha demostrado ser un desastre en todos los sentidos.


No sorprendería que de paso que derriban el edificio autonómico con sus acciones, en la búsqueda de construir un nuevo Estado sobre sus cenizas, también desvían los recursos económicos públicos hacia lugares más privados como pueden ser los bolsillos de familiares o amigos. Mala cosa para Catalunya.


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