​Rivera y su pretemporada en giro a la derecha

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Albert Rivera (Ciudadanos)


Albert Rivera, presidente de Cs. Fuente: Ciudadanos


Los recientes abandonos y críticas que estos días han convertido en un hervidero a Ciudadanos parece que sean novedad. Pero lo cierto es que esos giros ideológicos copernicanos de Albert Rivera no son para nada nuevos en su ya dilatada andadura política.


Si bien en su fundación el partido naranja se presentó en sociedad como un partido de corte socialdemócrata y de un perfil de centro-izquierda lo cierto es que crisis como la de esta semana ya apareció una pocos años después de su fundación.


En el 2009 el partido ya tuvo problemas de este estilo al concurrir a las europeas de aquel año con el partido europeo Libertas, de corte conservador, y con el polémico Miguel Durán de cabeza de cartel. 


Eso generó que el grupo de 3 diputados del Parlament de Catalunya se rompiera, al ser abandonado por los otros 2 parlamentarios que no eran Rivera, y plantear estos además una moción de censura interna en el seno del partido a su líder que finalmente no prosperó.


Aunque en esa crisis el partido no consiguió representación en el Parlamento Europeo y al año siguiente no aumentó su número de diputados en Catalunya, Rivera superó la crisis y continuó liderando la formación hasta hoy.


Así que en esto de las crisis internas el líder de Ciudadanos está más que versado. Ya hizo su pretemporada. Y con un partido todavía más rendido a sus pies que en aquella época para Rivera lo de ahora es otro día en la oficina. Con la votación en la Ejecutiva antes de las salidas de Toni Roldán y Javier Nart quedó bastante claro que es difícil que le muevan de la silla.


Ciertamente si Rivera se niega a apoyar al PSOE por sistema es que algún dato debe manejar que a los demás se les escapa. Su objetivo está claro: desplazar al PP de Pablo Casado del monopolio del centro-derecha español. Y apoyar a Pedro Sánchez es bastante probable que pueda apartarle del mismo. 


No es normal que hace solo tres años aceptara ser vicepresidente del actual inquilino de la Moncloa y ahora no quiera ya ni reunirse de ninguna de las maneras (secreta o pública). Pactar algo con los socialistas es para cualquier partido de derechas español el prólogo del hundimiento. Igual que para Sánchez lo hubiera sido hacerlo con Mariano Rajoy. Eso lo sabe muy bien Rivera.


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