​Las putas y la política

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Juan José Liarte, portavoz de Vox en la Asamblea de Murcia. Fuente: Vox Asamblea Murcia


En menos de siete días se han dado dos episodios en la política española que hablan bastante mal de la altura moral de algunos con un nivel de machismo que traspasa toda línea de lo permisible. Y además han surgido de dos espectros ideológicos que en teoría son distintos pero que en la práctica no han demostrado serlo tanto.


El primero se dio tras la investidura de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona. Durante su salida y vuelta del consistorio a la Generalitat ella y compañeras suyas recibieron varios insultos machistas de seguidores del Procés. Una de las palabras más repetidas fue “puta”.


Siendo ya grave el hecho lo peor no fue solo eso. El president de la Generalitat, Quim Torra, no condenó esos hechos y el rival para la alcaldía, Ernest Maragall, incluso tuvo la desfachatez de justificarlos afirmando que si hubiera habido un pacto con ERC de BeC eso no se hubiera producido. 


Así que los dos partidos independentistas más importantes, JxCAT y ERC, tuvieron ante estos actos denigrantes para la mujer como tal, una actitud infame y que no habla muy bien de ellos en ningún aspecto. Las declaraciones públicas de Colau denunciando el tema han sido bastante suaves ya que se merecían un correctivo mucho más duro.


El segundo episodio ha sido el de Juan José Liarte, portavoz de Vox en la Asamblea Regional de Murcia, que por mucho asterisco que pusiera o aclaración que diese se atrevió a llamar “puta” a toda una ministra de Justicia como es Dolores Delgado


Se quejarán luego los de Santi Abascal y compañía de que los tilden de extrema derecha o de machistas, pero si ante este hecho no fulminan a este señor de su cargo y encima lo defienden, mejor que no se quejen demasiado.


Por su parte aunque la ministra no denuncie como persona particular al susodicho, sí que haría bien la Fiscalía General del Estado en tomar cartas en el asunto ante un insulto tan grave a una autoridad pública de tal importancia.


Hay unas líneas rojas que no pueden ser traspasadas por ninguno de los actores políticos. Una de ellas es el machismo y el uso de insultos como “puta” o similares frente a la mujer. Quien comete tales acciones y quienes le justifican de manera más o menos velada deben ser expulsados de la política ipso facto. Los representantes de la ciudadanía deben dar ejemplo.


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