​Conservadurismo compasivo para Pablo Casado y Albert Rivera

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Casado y Rivera (RTVE)

Pablo Casado y Albert Rivera. Fuente: RTVE


En 1998 un periodista británico solicitó a George W. Bush que relatara su filosofía política. "Soy un conservador", afirmó el futuro presidente. El periodista repreguntó y se refirió a las medidas sobre educación de hijos de inmigrantes y a las leyes sobre educación ofertadas por Bush. 


No parecían las propias de un conservador. "Soy un conservador con sentimientos", respondió. Entonces, según cuenta Karen Hughes, directora de comunicaciones de Bush cuando éste era gobernador de Texas, tuvo la idea de llamar a esta filosofía "conservadurismo compasivo".


Pero el concepto ya existía como tal antes de haber sido utilizado como eslogan. El autor de esta filosofía política, Marvin Olasky, la plasmó en su libro 'Conservadurismo compasivo: Qué es, qué hace y cómo puede transformar Estados Unidos'. 


Hoy este concepto ha desaparecido del escenario político como tal. Pero en su momento a Bush hijo le sirvió para ganar las elecciones a Al Gore en una contienda electoral de las más reñidas que se recuerdan para llegar a la Casa Blanca.


Así que Bush tuvo que desplegar ante el electorado un relato que lo alejara al máximo de la ideología de un Partido Republicano que no ofrecía nada más a la población que cerrar departamentos de Estado y minimizar al gobierno al máximo. Bush y sus asesores, al contrario que su padre que perdió con Bill Clinton su reelección por ese motivo, tenían claro que debían ser capaces de ofrecer a las personas, a todas las personas -resaltaban, la esperanza de un futuro mejor.


Si la derecha en España está hundida hoy electoralmente es en buena parte por no haber creado un relato de este estilo para la población española. Ni Pablo Casado ni Albert Rivera, con su reciente giro a la derecha, han sido capaces de ofrecer en materias económica o social argumentos consistentes que frenaran el crecimiento del PSOE de Pedro Sánchez. Realmente los socialistas lo han tenido bastante fácil.


La aparición de Vox si algo ha conseguido es además un giro neoliberal del espectro derechista español todavía más acusado que ha dejado el campo más abierto a las huestes de Ferraz para volver a ser lo que fueron antes de la caída de José Luis Rodríguez Zapatero y el casi hundimiento total del PSOE. 


Si la derecha, sea PP o Ciudadanos, quiere volver a ganar en España no puede fiarlo todo a unos temas que creen que son 'estrella' y la realidad ha demostrado que no lo son tanto. Así la unidad territorial, la inmigración, el aborto u otras por el estilo pueden servir para mantener a los convencidos contentos, pero no para atraer a nuevos votantes imprescindibles para lograr mayorías consistentes.


Casado y Rivera necesitan un sucedáneo del conservadurismo compasivo si quieren algún día lograr algo. Como en su día Bush hijo hizo con las ideas de los dinosaurios republicanos deben intentar arrinconar lo neoliberal y tradicionalista, propio de Vox, que ha demostrado ser inservible para convencer al electorado. Simplemente sirve para cuartear el voto y perderlo. Para poco más. 


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