​A Trump le entra vértigo con Irán

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Trump Twitter (Twitter Trump)

Donald Trump, presidente de EEUU. Fuente: Twitter Trump


Tras el derribo de un dron estadounidense por Irán parecía que sonaban los tambores de guerra para la castigada región de Oriente Próximo. Y al parecer todos los actores del tablero estaban preparados para un conflicto, pero nadie contaba con que el más fundamental de todos, Donald Trump, se iba a echar atrás en el último momento. Y así fue.


A la situación crítica de esta semana entre ambos estados no se ha llegado por el simple derribo del aparato. Viene de mucho antes y esto podía haber sido la excusa perfecta para el inicio de las hostilidades


Así hay muchos otros factores que han ido cebando el asunto como los ataques a petroleros de EEUU y aliados, el envío de 1.000 nuevos soldados por parte de Washington, la acción iraní de superar los límites del uranio enriquecido que el acuerdo en tiempos de Obama le permitía almacenar o las propias declaraciones de Trump amenazando con un ataque para evitar que Irán obtuviera armas nucleares.


Pero lo cierto es que a Trump le ha entrado vértigo de meterse en un conflicto donde lo único que podría llevarse es un desgaste interior tremendo y provocar que tuviera que desviarse de lo que considera ahora mismo prioritario en política internacional


Así que el magnate neoyorquino, paradójicamente, se ha vuelto un adalid de la paz y de la preservación de la vida humana. Ayer con un tweet hizo público que había frenado la respuesta militar a Irán puesto que le parecía desproporcionada, ya que según afirmó le habían informado de que morirían 150 personas en el mismo.



¿Pero realmente esta excusa que le muestra como un ser bondadoso es el motivo? Es bastante probable que no. Un conflicto con Irán pondría en peligro su reelección, ya que su votante natural es aislacionista y no quiere más gasto en política internacional. Y por otra parte destinar recursos de otros campos, como la carrera frente a China o la guerra comercial, le debilitaría sobremanera ya que de Oriente Próximo poco beneficio puede extraer tanto su persona como EEUU.


Así que Trump ha mostrado sus cartas. No quiere caer en el error de la Administración Bush con Irak. Los iraníes tienen ahora más claro que la cuerda está todavía tensa y no se ha roto. Así que podrán seguir con su política de potencia regional en su zona de influencia sin miedo a que los aliados de EEUU en la zona logren una intervención norteamericana directa. Mientras Trump tenga vértigo y ellos no rompan la cuerda el escenario seguirá igual.


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