OPINIÓN

La ANC y Paluzie rebasan la línea roja

Lo del buscador de empresas pro Procés es un elemento bastante sospechoso de sectarismo
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Paluzie (Twitter ANC)

Elisenda Paluzie



El acto de la ANC donde Elisenda Paluzie presentaba el buscador empresas pro Procés se tornó en un momento bastante desagradable para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. Si ya lo del buscador es un elemento bastante sospechoso de sectarismo, por no decir otra cosa y siendo bastante generosos, que su presidenta llame “española” en plan despectivo a una periodista a micrófono cerrado rebasa todos los límites de lo permisible.


Que los sucesivos governs hayan tildado a esta entidad privada como “Societat civil” es inadmisible en vista de sus iniciativas y las palabras de dirigentes como Paluzie. Una sociedad moderna no puede permitirse dar carta de naturaleza a organizaciones que dudosamente pasarían la prueba del algodón del respeto al ser humano y a su dignidad como tal, tal y como ayer demostró su máxima representante.


Que la portavoz de un ente así se atreva a descalificar a alguien utilizando su procedencia, aunque sea en privado, debería avergonzar a cualquier cargo público que tuviera un mínimo de sensibilidad por unos derechos humanos, tan de moda para algunos cuando les interesa, que son básicos e innegociables.


Si los que lideran la Generalitat hoy se permiten el lujo de codearse con personas capaces de pensar de esta forma, simplemente estarán demostrando que se identifican con ellas y que el Estado que tienen proyectado es de todo menos democrático. Si ya lo de nombrar a Quim Torra como president fue un error en vista de lo escrito en el pasado en artículos y tweets, esto viene a ser más de lo mismo. Y no es suficiente con disculpas a posteriori. 


La ANC y Paluzie han rebasado la línea roja en una sociedad democrática. Ni son sociedad civil ni nada parecido. Estamos ante una mera asociación privada con iniciativas más que dudosas y con una líder que claramente no tiene mucho apego por las personas que han nacido en el resto de España. No pasan la prueba del algodón democrático de ninguna de las maneras. 


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