​Mas rinde pleitesía a Puigdemont

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Puigdemont y Mas (RTVE)


Artur Mas y Carles Puigdemont (archivo). Fuente: RTVE


Jordi Pujol creó CDC con una estructura piramidal donde en él recaía toda decisión y estrategia. La formación nacionalista catalana de centroderecha predominante durante un cuarto de siglo como monopolizadora del poder en Catalunya tenía una estructura bastante simple y una cadena de mando rudimentaria. Lo que diga el líder y poco más.


Tras su jubilación la cosa no ha cambiado demasiado. Cuando le sucedió Artur Mas, al objeto de guardarle la silla a Oriol Pujol -'el hereu', el sistema siguió plenamente vigente. En un partido de ese estilo el jefe es el que lo marca todo. 


La estructura no dista mucho de las que tienen el Partido Popular o Ciudadanos, donde el sol que calienta siempre es el del carismático líder, al que nadie se atreve a rebatirle o intentar robarle el cargo. 


Si por otra parte al jefe le da por abandonarlo el 'nuevo', ya ungido, pasa a detentar ese poder plenipotenciario. Que se lo pregunten a José María Aznar y los problemas que ha tenido con su sucesor Mariano Rajoy. Quien manda en la derecha es el que se sienta en el trono.


Esto mismo se vio en la reunión que mantuvieron Mas y Carles Puigdemont en Bruselas para redibujar el espacio ex-convergente. Se sintetiza en pocas palabras: la marca que prevalecerá será la de JxCAT. El PDeCAT, invento de Mas, se lo puede quedar de recuerdo. Lo que diga el jefe, vamos.


Así que la reunión de ayer fue de cara a la galería. El antiguo jefe le hizo una visita al nuevo para rendirle pleitesía. Puigdemont tiene en sus manos lo que queda del antiguo espacio pujolista y lo gestionará como considere oportuno sin ningún tipo de presión. 


Sabe Mas muy bien que el sol que más calienta en el espacio que le entregó es el del inquilino de Waterloo. Y sin sol no se puede vivir cómodamente. 


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