EDITORIAL

Pedro Sánchez no quiere a Pablo Iglesias en la foto

Sánchez deberá buscar una fórmula adecuada para que Iglesias salga en la foto de alguna forma
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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (Twitter Sánchez)

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias



El Gobierno de cooperación no es lo mismo para Pedro Sánchez que para Pablo Iglesias. Eso está cada vez más claro. Mientras que para el líder del PSOE es sinónimo de un ejecutivo monocolor socialista con alguna migajas en forma de “puestos intermedios” para los morados, para el máximo dirigente de Podemos debe ser todo un Gobierno de coalición a la valenciana donde los suyos tengan cargos ministeriales en proporción a sus 42 diputados respecto a los 123 de los de Ferraz.  


Así que Sánchez no quiere a Iglesias y los suyos en la foto ministerial. Le ofrecerá un acuerdo de investidura, ser socios prioritarios, pero ni de broma quiere aceptar un vicepresidente o ministros que no sean de los suyos. Por supuesto que no desea que se den nuevos comicios, pero también tiene claro que de celebrarse estos sería el que menos perdería de todos. Incluyendo en ese "todos" a PP y Ciudadanos, a los que no duda en pedir una abstención a la que estos se resisten aunque saben que ir otra vez a las urnas sería ahora un suicidio para ellos.


Ante este escenario el presidente en funciones y sus asesores buscarán alargar todas las conversaciones con unos y otros hasta el límite de lo posible. Saben muy bien que el tiempo corre a su favor, y que contra más dure la incertidumbre más presiones sociales y mediáticas recibirá la oposición para que faciliten su investidura. Sin contar con la amenaza de unos comicios que podría hundirlos según señalan las encuestas, ya que sería fácilmente vendible que la culpa no es del PSOE.


Ante esto a Iglesias solo le queda aguantar el desgaste que sufrirá el máximo de tiempo sin tener miedo a que Sánchez encuentre otros improbables apoyos y sin mostrar la menor preocupación a que se dé una investidura fallida aunque realmente tampoco le interese. Si quiere salir en la foto deberá jugar hasta el límite y que sea el socialista quien ceda a la presión de volver a convocar elecciones teniendo la  opción de seguir en la Moncloa tan cerca.


Realmente mirado desde la distancia quien más tiene que perder aquí es Sánchez. El líder morado desde que sufrió el descalabro electoral está ya sumido en el barro. Sabe bien que su única tabla de salvación para vender a los suyos es la entrada en un Gobierno. Con el fuego del poder calentándole sería muy difícil que alguien le discutiera su liderazgo en los próximos años. Todo lo demás, cargos intermedios incluidos, le deja igual que está ahora; con una crisis peliaguda transformada en amenazante guadaña para su fututo político.


Así que quizás Sánchez deberá buscar una fórmula adecuada para que Iglesias salga en la foto gubernamental de alguna forma. Realmente quien más tiene que perder en esta partida, que va para largo, es quien no logra la presidencia del Gobierno. Y ese es el jefe socialista, no Iglesias.


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