​Ciudadanos con Valls se pone al mismo nivel que lo que critica en Barcelona

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Rivera Congreso presos (Twitter Rivera)


Albert Rivera mira a los presos independentistas en el Congreso. Fuente: Twitter Cs


Ni dos días ha tardado Ciudadanos en romper con Manuel Valls a raíz del apoyo de éste a la investidura de Ada Colau como alcaldesa con el objeto de frenar que Ernest Maragall ocupara el cargo. Por lo que se ve el desencuentro vendría de mucho antes, como por ejemplo debido a los pactos de los naranjas con Vox, pero curiosamente la ruptura se ha producido tras el movido pleno del sábado 15 de junio.


Ciertamente el exprimer ministro francés no tenía ante sí una elección sencilla. Debía elegir entre permitir que el consistorio fuera tomado por los partidos del Procés o dejar que continuara su tan criticada líder de los Comuns. Desde su óptica los nacionalistas catalanes estarían al mismo nivel que la extrema derecha liderada por Santi Abascal, por lo que ante la disyuntiva optó por la continuidad de Colau.


Se podrá criticar a Valls por muchos motivos, pero sería injusto hacerlo por esa difícil decisión tomada. Ciertamente solo tenía ante sí dos variables y lo lógico era optar por la que menos daño hacía a la ciudad de Barcelona según sus cánones ideológicos. Quedarse quieto simplemente era facilitar que ERC tomara el consistorio.


Con la decisión de los de Albert Rivera de romper con Valls, poniendo como excusa que Colau pusiera el lazo otra vez en el balcón de la fachada del Ayuntamiento, los naranjas mandan el mensaje de que si ellos hubieran tenido que optar lo hubieran hecho por quedarse quietos facilitando que Maragall tomara la vara de mando.


Desde el prisma de sus posibles electores esto puede ser percibido como que Ciudadanos antepone sus intereses de partido por encima del general de la ciudadanía. Se podrá criticar lo que se quiera a Colau, pero no de que haga la misma política que llevan a cabo JxCAT y ERC desde el Palau de la Generalitat de parálisis total de la instituciones para que el modelo autonómico acabe destruido.


¿Es eso por lo que hubiera optado Cs en caso de haber tenido que tomar una decisión? ¿Hubieran permitido que el Procés hiciera lo mismo con Barcelona? Se puede llegar a entender a raíz de decisiones como estas porque los naranjas ganaron las autonómicas en Catalunya pero no detentan ni una sola alcaldía en todo su territorio. 


Los electores no son tontos y votan según lo que perciben de cada uno para cada elección. Y ciertamente a Ciudadanos, y concretamente a Albert Rivera, le queda mucho por aprender para lograr ser un partido de masas.


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