​Ada Colau vuelve a jugar con fuego

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Colau (Ajuntament Barcelona)


Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Fuente: Ajuntament Barcelona


Tras la investidura como alcaldesa de Barcelona en el movido pleno del 15 de junio parece que Ada Colau ha aprendido bastante poco del varapalo electoral que han sufrido los Comuns en todas las elecciones celebradas durante este año.


Tampoco parece que haya aprendido nada de la agresividad mostrada, con graves insultos y lanzamiento de objetos incluidos, en Plaça Sant Jaume por algunos seguidores del Procés presentes en el lugar.


Y se ve que no se ha percatado de las constantes presiones fuera de lugar tanto de JxCAT como de ERC para que les entregue sin la menor resistencia cualquier ámbito de poder que tuvieran entre sus manos los suyos. 


No parece haber visto tampoco como los de Oriol Junqueras no tenían ningún reparo en fomentar el transfuguismo entre los suyos para desguazarlos completamente desde dentro y debilitarlos para forzar su desaparición.


Ada Colau juega con fuego al volver a colocar el lazo amarillo en el balcón del ayuntamiento cuando electoralmente ha quedado bastante claro que la ciudadanía barcelonesa no es independentista en su mayoría. Para muestra un botón: la CUP desaparece del consistorio, y la suma de ERC y JxCAT es de 15 concejales de 41. 


Está claro que el gesto lo hace porque sabe que más allá de la vara de alcaldesa lograda con los votos del PSC y de los de Manuel Valls puede necesitar el apoyo de los procesistes en alguna votación. 


Pero en vista de las declaraciones de Ernest Maragall de las últimas horas donde venía a decir que van a poner todos los palos en las ruedas que puedan durante su mandato ya se puede ir olvidando.


Ciertamente el intento de los Comuns de practicar la equidistancia con los del 155 y el Procés  han sido un absoluto fracaso. Y curiosamente este viene de los procesistes que están deseosos de triturar todo espacio no secesionista. 


Así que mientras en Catalunya no nazca un espacio no nacionalista de izquierdas que sepa enfrentarlos tanto PSC como Ciudadanos pueden estar bien tranquilos. Colau y los suyos no representan hoy ya ninguna amenaza electoral para nadie. Simplemente tienen algún diputado en el Parlament y el Ayuntamiento de Barcelona lo dirigen a precario. Una lástima. 


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