EDITORIAL

JxCAT y ERC evidencian sus contradicciones en las alcaldías

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Pleno Barcelona

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Tanto JxCAT como ERC han mostrado sus múltiples contradicciones en el día de la constitución de los Ayuntamientos. Por encima de todos los valores democráticos que dicen defender han primado en múltiples ocasiones sus intereses de partido. Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. 


Cuando los de Carles Puigdemont piden unidad del independentismo a la hora de presentarse a las distintas elecciones en realidad solamente desean seguir encabezando el espacio nacionalista y conservar sus cotas de poder que últimamente están perdiendo a marchas aceleradas.


Una muestra es el Ayuntamiento de Sant Cugat, que los ex-CDC creían su cortijo en propiedad, donde ha quedado bastante patente esta postura cuando ERC y la CUP han decidido desalojarlos del poder junto aliándose al PSC. Está población también es un buen ejemplo de las contradicciones de los de Oriol Junqueras: por lo que se ve aquí los socialistas nada tienen que ver con el 155.


Esta postura selectiva de unos y otros dependiendo el lugar demuestran que ni JxCAT ni ERC están por encima de los demás partidos que critican, por mucho que día tras día quieran vender una imagen de superioridad moral respecto a unos u otros.


La investidura de Ada Colau es otro buen ejemplo de la falacia de creerse por encima del bien y del mal. Mientras acusan a la líder de los Comuns de aliarse con una supuesta operación de Estado capitaneada por Jaume Collboni y Manuel Valls, ERC no tiene problema en dejar de lado a JxCAT a media negociación, querer sentarse con el PSC cuando habían dicho hasta la saciedad que no lo harían o intentar repartirse la alcaldía con BeC


¿Lo hacían por la libertad o por la democracia? No. Lo hacían para que Ernest Maragall fuera alcalde. Ni más ni menos. Porque por mucho que quieran simular otra cosa sus hechos no han mostrado que sean mejores que sus rivales. Es más, sus contradicciones son quizás peores. 


   ​Colau le gana la partida a Maragall en Barcelona con los votos de PSC y Valls