​Día de contradicciones en el seno del Procés

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Acusados Procu00e9s (CCMA)


Los acusados del juicio del Procés. Fuente: CCMA


No ha sido un buen día para el Procés y su relato. Si en política hay algo que desgasta sobremanera son las contradicciones. Y si bien es cierto que estas son inherentes al ser humano y sus vivencias, no lo es menos que en el campo de lo ideológico hay que disimularlas cuanto más mejor para que no generen un desgaste excesivo que puede llegar a ser letal. 


Pero precisamente en las últimas horas los procesistes han sufrido bastante cara a la opinión publica al no corresponderse sus palabras con sus actos. Y han sido dos veces en pocas horas. 

Llevaban días desde ERC y JxCAT señalando a los Comuns en Barcelona como casi colaboradores en una operación del Estado para que el independentismo quedara sin la silla de alcalde para Ernest Maragall


Así según esta teoría de la conspiración, verbalizada sin pruebas por el propio Maragall y Elsa Artadi, habría un entente entre Jaume Collboni (PSC) y Manuel Valls (Ciudadanos) con el objeto de aupar a Ada Colau a la alcaldía y así dejarlos sin la vara de mando.


Pero resulta que en las últimas horas los Comuns apoyarán a independentistas en Lleida y Tarragona... ¿no hay en esos lugares una conspiración estatal? ¿Cómo pueden explicar desde el Procés algo que no se sostiene por una realidad comprobable? ¿Seguirán defendiendo lo mismo? 


El segundo momento de clara contradicción ha llegado en el juicio del Procés. El abogado de Quim Forn, Javier Melero, no ha tenido ningún problema en quedar mal con el independentismo para salvar a su cliente de 16 años de prisión por el delito de rebelión. 


Ha negado la DUI, ha relativizado el 1-O y se ha atrevido a afirmar que se acató el 155 sin problema pasándose por el forro las leyes de desconexión. Ya tiene su lugar en el infierno de los villanos del Procés. Ha incumplido todos los mandamientos nacidos de forma quasi religiosa en el otoño de 2017.


Solo hay que mirar las redes sociales y a los 'intelectuales' procesistas que anidan en ellas para darse cuenta de que no ha gustado demasiado. Lo más suave que le han dicho es que había participado en su día en las reuniones para fundar Ciudadanos. Vamos, que ha dicho eso porque es un hereje. 


Con estos mimbres queda cada vez más claro porque el independentismo no supera la barrera psicológica del 50% del electorado. Bastante faena tienen con mantener la cota de votantes que poseen ahora a la vista de sucesos como los de hoy.


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