​Se acabaron los pactos postelectorales fáciles en España

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Sánchez y Rivera (Twitter Sánchez)


Pedro Sánchez y Albert Rivera. Fuente: Twitter Sánchez


El hundimiento del bipartidismo y la crisis territorial en España fue como un tsunami cuyos efectos no han finalizado todavía. Si lo más vistoso al principio fue la irrupción de Podemos y Ciudadanos en el panorama político español a partir de 2015 la cosa, como se está viendo ahora, no se queda ahí.


Tanto a nivel autonómico como municipal el asunto se está complicando tanto que los partidos deben desenvolverse en unos escenarios donde cada vez más se verán obligados a pactar con contrarios a sus tesis si quieren controlar las instituciones.


Gobernar será así un deporte de riesgo que implicará aliarse con unos u otros según el momento y los resultados. Ejemplos tras este Superdomingo tenemos varios. Si la semana pasada el posible pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para que continuara en la presidencia el primero se daba por hecho de una forma u otra  (coalición o apoyo desde fuera), ahora vuelve a resurgir la posibilidad de un acuerdo del PSOE con los de Albert Rivera en ese sentido.


Y en otros niveles ocurre lo mismo. Si hace una semana se llega a pensar en la posibilidad de que Ciudadanos en Barcelona pudiera abstenerse para que Ada Colau siguiera en la alcaldía se hubiera tachado la idea de locura. Pero ahora mismo se está mencionando sin el menor pudor. Y como estos ejemplos hay varios.


En los próximos tiempos la fragmentación del voto en diferentes formaciones generará situaciones que hasta hace unos años hubieran resultado imposibles. Y los partidos deberán ser muy habilidosos para gestionar escenarios postelectorales que les pueden llevar al hundimiento en los siguientes comicios. 


La típica frase de campaña jurando y perjurando que nunca se pactará con este o aquel cada vez tendrá menos valor de cara al electorado cuando la promesa se deba romper con total seguridad ante una realidad donde las mayorías absolutas o los pactos naturales serán imposibles. 


Ciudadanos es un buen ejemplo de este estilo que cada vez quedará más en desuso so pena de ser castigados en las urnas. Gestionar la contradicción será obligado para sobrevivir en la selva electoral que ha nacido. 


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