​Pablo Casado se la juega

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Casado (Twitter PP)

Pablo Casado, presidente del PP. Fuente: Twitter PP


Desde el resultado del 28-A se vive una calma tensa en el seno del PP. De no haber habido elecciones este 26 de mayo seguramente la tormenta sobre el liderazgo de Pablo Casado en la calle Génova podría haber saltado por los aires a las pocas horas del hundimiento electoral de su partido.


El problema le llega ahora al líder de los populares a partir de las 12 de la noche del 26-M. Las encuestas pronostican que el mapa español se pondrá rojo, lo cual puede generar una rebelión contra la dirección en Madrid.


La única opción que le quedaría a Casado sería mantener un virtual segundo puesto en todas las elecciones vendiendo a los suyos que la amenaza de Ciudadanos de dar el sorpasso para monopolizar la derecha ha sido neutralizada.


Ciertamente este escenario es bastante posible que se dé, ya que los de Albert Rivera no parecen muy competitivos en elecciones fuera de las generales o las autonómicas catalanas. No tienen una estructura a nivel territorial que le permita determinados objetivos a nivel autonómico, por ejemplo.


Y si los naranjas es difícil que amenacen la posición de partido de la derecha a los populares , peor lo tienen los de Vox. A lo máximo que pueden aspirar es a restarle votos y poco más. El bipartidismo puede que esté tocado, pero si todavía sobrevive es porque nadie ha logrado tumbarle en su despliegue territorial. Y esto vale tanto para PP como PSOE.


Pero la pregunta es clara: ¿le comprarán ese discurso los suyos a Casado? Será difícil y en los próximos días lo veremos. Si ya el liderazgo del actual presidente del PP nació debilitado tras su refriega interna con Soraya, los resultados de las generales lo dejaron en fase terminal. 


El escenario no es nada fácil y hay muchos barones con fuerza para intentar tumbar a Casado. Y en una derecha que siempre ha sido muy jerárquica ocasiones como estas no se dan nunca. Será difícil que nadie lo intente.


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