​Comuns siguen desintegrándose y hasta en Podem se han dado cuenta

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Colau (BComu00fa Twitter)

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y líder de CatComú. Fuente: Twitter BComú


Los Comuns cada vez tienen un futuro más negro. Todo empezó cuando se presentaron para las autonómicas junto con otros, entre ellos Podem, con la fórmula Catalunya Sí que Es Pot con la previsión de obtener unos resultados históricos, al igual que lo fue la victoria en el Ayuntamiento de Barcelona para Ada Colau pocos meses antes.


El invento no funcionó y el chasco fue grande, ya que no se cumplieron ningunas de las expectativas creadas. Poco después el asunto se dulcificó logrando quedar primeros en las generales de 2015 y 2016 en Catalunya con la candidatura encabezada por Xavier Domènech.


Ciertamente no era un mal inicio para una formación joven, aunque quedara la espina clavada de las catalanas. Pero en los siguientes años, al calor del Procés, la formación se vio expuesta a un desgaste que se hizo totalmente visible con las leyes de desconexión y el referéndum del 1-O del 2017.


El tema se intentó enderezar nombrando a Domèmech líder de Podem, en sustitución del crítico Albano Dante-Fachin, llevando a ambos hacia una confluencia que se denominó En Comú Podem. La fórmula tampoco funcionó, incluso con el propio Domènech de candidato, y en las autonómicas los resultados fueron un nuevo desastre.


La dimisión del líder de Podem de todos sus cargos en 2018 ya fue una prueba de que algo no acababa de funcionar. El abandono de Elisenda Alamany y Joan Josep Nuet, con Sobiranistes, integrándose en ERC fue ya un claro síntoma.


Solo faltaba que Jaume Asens obtuviera unos resultados el 28-A con la mitad de los escaños de 2016 y pasando de ganar al tercer puesto con su discurso de corte independentista. Y ahora Colau tiene muy complicada la reelección frente a Ernest Maragall por su cercanía a los partidos del Procés y por buscar un pacto con ERC que como contrapartida no hace más que hostigarla.


Es normal que ante este panorama la dirección de Podem, liderada por la no oficialista Noelia Bail, esté buscando tener un perfil propio ante un grupo que parece no saber a dónde va ni como.

Así que en estas municipales los morados han tomado la determinación de no aceptar un acuerdo marco y competir con los Comuns donde sea necesario, que será en 35 municipios en las del 26-M.


La diferencia entre Bail y los otros líderes que ha tenido Podem hasta ahora es que esta quiere que el partido opere como tal y no sea un simple apéndice de un tercero, y concretamente ahora de los Comuns.


En vista del desastre en que se está convirtiendo el partido de Colau esa decisión de la líder morada puede ser vista como razonable. Si la actual alcaldesa pierde la alcaldía habrá acabado su carrera política y ya de paso su formación estará herida de muerte. Hace bien Podem en resguardarse por si ese posible escenario se diera.


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