Pedro Sánchez y Miquel Iceta le clavan un estilete a ERC

PP y Ciudadanos deberán buscar un relato distinto al catalán
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Iceta (Parlament)

Miquel Iceta


La operación de Pedro Sánchez de anunciar que Miquel Iceta sería el presidente del Senado antes de que el Parlament de Catalunya diera el visto bueno a la designación como senador del líder del PSC ha sido una jugada redonda.


Fuera de Catalunya el PSOE se blinda así ante la opinión pública de las acusaciones de que tienen un pacto con los independentistas, facilitando a sus barones territoriales los buenos resultados que les anticipan las encuestas frente a sus rivales.


Por mucho que PP o Ciudadanos utilicen este mantra lo cierto es que hasta ahora ese hipotético pacto “contra España” no se ve por ningún lado. Es más, ocurre a la vista de todos exactamente lo contrario. Deberán buscar otro argumento puesto que este, al igual que en las generales, no les valdrá para convencer al votante medio.


Y en Catalunya quien sale perjudicada es ERC, que ve como debe salirse de su relato moderado que utilizó para ganar el 28-A las elecciones generales en territorio catalán. De todos los partidos procesistes el menos interesado en votar contra la designación de Iceta eran los de Oriol Junqueras.


Los republicanos hace ya tiempo que intentan distanciarse de la línea frentista de JxCAT o CUP para intentar captar un voto de centro-izquierda al que no le va la estrategia de guerra total de los Puigdemont y compañía.


Hoy en el Parlament se han visto obligados a unirse a sus rivales en el campo secesionista, lo cual no le hace ganar votos en este sector (lo más fundamentalistas seguirán apoyando al inquilino de Waterloo), pero sí les hace perderlos en la izquierda al mostrarse como un partido extremista que ni quiere negociar ni atiende a razones o posibles pactos.


Pedro Sánchez y Miquel Iceta han clavado todo un estilete electoral a los republicanos en plena campaña para el 26-M y estos no han sabido evitarlo. El líder del PSC puede que se haya quedado sin ser senador, pero con su discurso en el Parlament se ha ganado la fama de negociador y moderado. Unos valores que hoy, como saben muy bien los de Junqueras, están cada vez más en alza. 


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