​Las derechas españolas fallan con el relato

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Casado, Abascal y Rivera Colu00f3n (RTVE)

Santi Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera en la concentración de Colón por la unidad de España. Fuente: RTVE


El hundimiento del PP, el 'sorpasso interruptus' de Ciudadanos a los de Pablo Casado y la irrupción de Vox con menos fuerza de lo esperado. Las derechas españolas en general han sufrido un descalabro respecto a las aspiraciones con las que partían al inicio de la carrera electoral.


Ciertamente mucho ha tenido que ver en todo ese escenario los movimientos de Pedro Sánchez y el PSOE para lograr la victoria que le permitiría continuar en la Moncloa. Pero también es cierto que han existido errores por parte de la oposición que les han llevado a no poder desalojar a los socialistas ni aún sumando sus fuerzas.


Uno de los fallos más graves está en la falta de un relato sólido que tuviera visos de convencer al electorado. Las tres formaciones han centrado los ejes de sus campañas en una serie de fundamentos que parecen no funcionar y no calan lo suficiente.


Así la unidad de España, el aborto, la ley de violencia de género, el matrimonio, la maternidad subrogada... han sido temas utilizados por unas y otras fuerzas conservadoras sin tener el menor éxito con ello. Está claro que esas cuestiones tienen poco recorrido frente al de justicia social y de corte económico que han ofrecido tanto PSOE como Unidas Podemos para sumar juntos lo necesario para cerrar el paso a un tripartito de derechas a la andaluza.


En una época de incertidumbre la seguridad y la estabilidad es lo más buscado por el ciudadano medio. Sánchez y los suyos han sabido lanzar ese mensaje y que calara en el electorado. Las derechas ni se han acercado, ni tampoco parecen haberse dado cuenta tras la derrota.


Casado por ejemplo habla de un giro al centro como si todos estos meses de mensajes estériles se cambiaran en un abrir y cerrar de ojos o con un acto de contrición público. La realidad es que cuando el PP era el único partido de la derecha era más sencillo construir un relato en ese sentido.


Ahora con una clara división ideológica en tres será difícil volver a esa simplicidad a la hora de modelar un relato que logre derribar a un PSOE que ha recuperado su propio terreno de juego de centro-izquierda. Aunque Casado salga o Rivera logre la hegemonía la derecha española tiene un largo camino por delante; y no parece que, a tenor de sus primeros movimientos tras la derrota, haya empezado la necesaria andadura por el mismo.


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