​A Pablo Casado le entra el virus Hernández Mancha

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Antonio Hernu00e1ndez Mancha (RTVE)

Antonio Hernández Mancha, expresidente de Alianza Popular. Fuente: RTVE


Las diferentes noticias hablan de un descalabro histórico del Partido Popular a nivel electoral con un hundimiento que le deja en una cota mínima de 66 diputados. Esta situación catastrófica ha puesto en entredicho el corto liderazgo de Pablo Casado con los populares y se han empezado a escuchar desde los mentideros la necesidad de un cambio en la cúspide del PP.


Ciertamente no hay duda de que es el peor resultado electoral desde 1982 de la formación que primero se llamó Alianza Popular y a partir de 1989 pasó a tener la denominación actual. Pero la posible crisis interna que se cierne sobre la derecha española de toda la vida fundada por Manuel Fraga no sería una novedad en su historia.


En 1987, tras la dimisión de Fraga, la AP de entonces pasó a estar dirigida por Antonio Hernández Mancha. El abogado heredó un partido roto y con una crisis de caballo que le derribó en menos de dos años sin que ni siquiera tuviera la oportunidad de presentarse como candidato a unas elecciones generales.


Sin ser diputado, lo era en Andalucía y también senador, tuvo que montar una moción de censura a un gobierno del PSOE con mayoría absoluta que fue un esperpento y lo dejó ya tocado para siempre. Acabó dimitiendo, con presiones de Fraga para ello que tomó nuevamente las riendas, y todo acabó con la refundación en lo que hoy conocemos como PP y el liderazgo de José María Aznar.


Guardando mucho las distancias para Casado el 28 de abril viene a ser lo mismo que para Hernández Mancha fue aquella moción contra Felipe González. El actual líder del PP ha ido con toda la carga de los errores de sus predecesores como un cordero al matadero sin ni tan siquiera tener tiempo para asentarse. Si Hernández Mancha tuvo que tragarse los errores de Fraga, Casado ha hecho lo propio con los de Mariano Rajoy.


Casado confiaba, y confía todavía, en que tendrá otra oportunidad como Aznar en 1989, que fue candidato en pocos meses pero al que nadie discutió su liderazgo por el descalabro electoral que también sufrió el nuevo PP en aquellas elecciones. No contaba con que dentro de su formación el sector crítico, que existe desde su reñida elección frente a Soraya Sáenz de Santamaría, iba a estar afilando las armas para pasarlo a cuchillo ya.


Porque Casado tiene el 'virus Hernández Mancha' desde el mismo día en que fue elegido para llevar la nave popular. No es un líder unívoco como lo fueron Aznar o Rajoy y eso pesa mucho. El problema para la derecha española popular es que si en los ochenta estaba Fraga como antídoto autoritario para dar un golpe de timón, ahora no hay nadie que se parezca a él.


Ni Aznar ni Rajoy tienen la fuerza y la ascendiente del antiguo ministro de Franco para retornar a la poltrona y dirigir así una nueva refundación. Todo eso lleva a una probable lucha interna entre facciones que puede acabar dinamitando al partido y dejando el campo bien libre para Albert Rivera y sus Ciudadanos.


Así que el 'virus' puede que no acabe solo con Casado y se lleve también por delante a una de las patas del bipartidismo tradicional. Quién lo iba a decir hace tan solo un año con un PSOE hundido y un Mariano Rajoy en Moncloa...


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