​España ante la nueva extrema derecha

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Abascal acto electoral (VOX)

Santi Abascal, líder de Vox. Fuente: Twitter Vox


Se compara la irrupción de Vox con la participación de Blas Piñar en el Congreso en la primera legislatura de la democracia española tras 1978. También se dice que estos casi 40 años sin extrema derecha en las instituciones españolas es fruto de la larga dictadura franquista que inmunizó a España de este espectro político. Y además que los de Santiago Abascal, como escisión del PP, muestran que esta ideología ha estado durante todas estas décadas bajo el paraguas del partido fundado en su día por Manuel Fraga.


Ciertamente no se puede negar que muchas de estas afirmaciones tienen su parte de verdad, pero tampoco hay que dejarse llevar demasiado por ideas que tomadas sin reflexión pueden dar una interpretación de la realidad demasiado simple y equivocada. 


Vox es una formación que aparece justo cuando en Europa la extrema derecha está avanzando cada vez más como respuesta a un contexto social, económico y cultural determinado. Es por tanto una variante española de algo que está sucediendo fuera de nuestras fronteras.


Solo con mirar su programa económico, totalmente neoliberal, cualquiera se da cuenta de que estamos ante algo más que unos simples herederos del franquismo o una mera escisión de la derecha tradicional. 


Los voxeros tienen respuestas simples para problemas complejos que todos los partidos con otra raíz ideológica no han sabido tratar estando en el poder o la oposición. Y eso precisamente es lo que les ha llevado a las puertas de un éxito electoral en las elecciones generales.


Una respuesta autoritaria ante todo y una economía libre de interferencias estatales. Lo que ofrece Vox y la extrema derecha mundial a la población es algo que siempre ha existido: una reacción ultraconservadora a la discutible y penosa realidad existente.


Con una izquierda que no sabe situarse ante los retos del siglo XXI con unas ideas claras como en el pasado, y con una derecha oficialista desgastada por múltiples crisis en su armazón moral y económico, la aparición de Vox viene a cubrir un nicho electoral que otros han abandonado y que ha quedado libre y expedito para ser tomado.


Otra tema es que una vez Vox franqueé la frontera de lo institucional sus propias contradicciones, que las tiene sin duda, le lleven a ser situado en un lugar donde pueda hacer de muleta de otros o simplemente ruido. Todo dependerá de la gestión que hagan de su resultado y de lo que los demás le permitan. Pero eso es una historia que se empezará a escribir a partir del 28-A por la noche.


   El día después del 28-A