​Rufián, 'domesticado' por los suyos para ganar a Batet

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Gabriel Rufiu00e1n (Twitter ERC)

Gabriel Rufián, número dos de ERC a las elecciones generales. Fuente: ERC Twitter


Si de algo sirven las encuestas es para mostrar las tendencias, más que los resultados exactos. No quiere decir que con eso sea suficiente para acertar el ganador, pero sí que sirven para valorar quien cuenta con más posibilidades y como debe desenvolverse para lograr la victoria en las pocas semanas que dura la campaña.


Gabriel Rufián, en la lista de ERC por el dedo de Junqueras, ha sido un provocador desde el primer día de su aparición en política frente a sus adversarios. Su discurso además daba por descontado que la independencia se conseguiría en dos telediarios y prometió que no estaría más de una legislatura en el Congreso.


Pero curiosamente en esta campaña poco a poco se ha ido bajando de esas posturas maximalistas y de superioridad para acabar con una oda a la negociación y valorando que no piensan renunciar al Parlamento español.


Por tanto su promesa de que tan solo estaría una legislatura en Madrid se ha demostrado como una burda mentira. Esto último, por mucho que lo niegue ahora, es una realidad fácilmente comprobable con dos clicks en Internet. Otra cosa es que eso no le afecte electoralmente. Igual que hablar de negociación cuando hasta hace dos días defendía una unilateralidad que se ha demostrado imposible.


Así que desde su partido han querido que cambiara de tercio para intentar ganar por primera vez unas elecciones generales en Catalunya. Se acabó la unilateralidad, se la dejan a Laura Borràs del PDeCAT para que se dé un buen trastazo, y fin de la agresividad frente a los adversarios apelando al diálogo del que abominaba hasta hace nada cuando lo proponían los Comuns.


En las encuestas son ERC y PSC quienes parecen poder llevarse el gato al agua. Con un Jaume Asens que parece una muleta de Puigdemont está claro que En Comú Podem ya puede rezar con no hundirse demasiado, porque reeditar lo de hace tres años con Xavier Domènech ni en sueños.


Todos bajan excepto los de republicanos y los socialistas de Meritxell Batet. Pueden además irrumpir Vox y el invento de Front Republicà de Dante Fachin. Así que los puntos fuertes para convencer al grueso de los catalanes son los mismos que propusieron Ada Colau y los suyos antes de decidir suicidarse abrazando el secesionismo: negociación para resolver el conflicto catalán y medidas sociales.


Y ahí es donde ha ido a parar Rufián para intentar vencer a los otra vez favoritos socialistas. Ayer en el debate de TV3 entre los candidatos se observó el cenit de esa estrategia. Rufián apelando a una mesa de diálogo y queriendo desvincular al grupo parlamentario de ERC en el Congreso de la alianza con la derecha en Catalunya, como si fueran dos realidades distintas.


Ahora mismo los gurús que le dirigen saben que la adversaria es Batet, que con un discurso de mesura, institucional y bañado de propuestas sociales (que los republicanos tumbaron con una enmienda a la totalidad de los presupuestos del PSOE de Pedro Sánchez), tienen mucho a ganar.

Tras el 28-A Rufián podrá volver a ser el mismo de siempre o seguirá como el actor que ha sido estas semanas. Los suyos lo han domesticado para no perder una oportunidad de oro. El 29 de abril será otro día.


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